Escultura
Decir que la escultura es cultura es un pleonasmo facilón, con el aroma de los poemas infantiles de Gloria Fuertes, porque lo lleva tallado en la palabra

La palabra del día | Escultura
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Madrid
Decir que la escultura es cultura es un pleonasmo facilón, con el aroma de los poemas infantiles de Gloria Fuertes, porque lo lleva tallado en la palabra. El término, como algunas grandes esculturas, nos llegó de Roma, sculptura, con s líquida y con un dígrafo, pt, que los primeros castellanos debieron de considerar difícil de pronunciar. Así que prescindieron de la p y esculpieron la palabra escultura, aunque en el verbo la recuperaron y la cosa quedó en esculpir.
De todas las manifestaciones artísticas, la escultura es la que mejor prensa tiene en la lengua coloquial. Aunque hay malas esculturas, cuando hablamos de una persona escultural nos referimos a un cuerpo bello, proporcionado, bien cincelado por la naturaleza. Y de una sentencia profunda decimos que merece ser labrada en mármol. Otras no han tenido tanta suerte.
Y así, aunque hay cuadros bellísimos, "estar hecho un cuadro" lo tenemos asociado al desaliño, sea una persona o el cuarto de un adolescente dejado, y "quedarse en cuadro" nos habla de la sensación de pérdida, de ruina, sea personal, institucional o empresarial.
La música tiene una de cal y otra de arena. Cuando algo nos gusta decimos que nos suena o nos sabe a música celestial, pero del pesado decimos que le gusta dar la nota y cuando queremos sacudirnos a un impertinente, lo mandamos, sencillamente, con la música a otra parte.
