No olvidemos a Vox. Jamás.
Vamos, mejor, a comentarles brevemente el acto de Vox -52 diputados, tres millones y medio de votos- y su caudillo Santiago Abascal en el palacio de Vistalegre, con entrada más bien terciada
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Madrid
Poco podríamos añadir al 8-M y su explosión callejera, o a la crisis del coronavirus, con el número de muertos aumentando día a día en España y de manera espectacular en Italia, donde ya se acercan a los 400.
Vamos, mejor, a comentarles brevemente el acto de Vox -52 diputados, tres millones y medio de votos- y su caudillo Santiago Abascal en el palacio de Vistalegre, con entrada más bien terciada.
Dijo grandes machadas nuestro hombre, acostumbrado a esa mezcla moderna de los políticos populistas, mitad grosería, mitad mentira. Rosario de disparates, con arranque de actualidad ante las manifestaciones feministas de ayer, a las que calificó de aquelarre montadas por las locas del odio.
¿Y qué hace este Gobierno? Pues varias cosas. Por ejemplo, pasar "de lo ilegítimo a lo criminal", o afirmar a pelo, para qué queremos la verdad, que desde que Pedro Sánchez gobierna "las violaciones no han dejado de aumentar de una manera dramática en España". ¿Se extrañan en Ciudadanos, Arrimadas y Villacís postradas a los pies de Vox, de que les llamen fascistas?