La otra inevitable 'operación salida'
Hay 300 millones de migrantes, desplazados y refugiados en el mundo, la mayoría en países vecinos. Ayuda en Acción señala que Uganda y Etiopía son los dos principales países receptores de migrantes africanos y exigen que no se ponga trabas a lo que es "una tendencia que ha venido para quedarse"
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El reto de un mundo en movimiento
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Más de 300 millones de personas en todo el mundo se ven forzadas a abandonar su hogar empujadas por la pobreza, la falta de oportunidades, la escasez de recursos naturales, el cambio climático, los desastres, la violencia o los conflictos. Ayuda en Acción recuerda estas cifras en su informe “Operación Salida”. Su director, Fernando Mudarra, incide en el cambio climático como factor clave en el nivel de vida especialmente de la gente más vulnerable.
En 2017 hubo casi 19 millones de desplazamientos directamente relacionados con desastres causados por el cambio climático. Un millón más tuvo que abandonar su hogar por la sequía. Son generalmente los países más pobres los que sufren las consecuencias. “Aquí ya tuvimos nuestro momento de esquilmar todos los recursos naturales, todavía donde quedan es en las zonas rurales y en países donde no han llegado la industrialización y la urbanización, y es donde verdaderamente están sufriendo los cambios climáticos”, lamenta Mudarra.
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El informe de Ayuda en Acción desmonta además el mito de que los migrantes se desplacen en su mayoría a los países desarrollados. Lo cierto es que éstos representan un porcentaje muy pequeño. “Son pocos porque realmente la gente no migra por gusto, migra por una necesidad imperiosa, por la violencia o por el cambio climático, por la pobreza que no les permite sobrevivir”, explica Mudarra.
El 85% de los 300 millones de personas que dejan sus casas “terminan en países vecinos que están en condiciones similares a las de los países que salen”. Los dos principales países receptores de migrantes en África son Etiopía y Uganda. Uganda acoge 1,2 millones de refugiados, el mayor número de África y el tercero del mundo. El director de la ONG señala que en esos países tienen afinidades culturales y redes de protección que les empujan a elegir ese destino.
Las facilidades que ofrecen países como Uganda a los migrantes contrastan con las “proposiciones extremas” de muchos países europeos que siguen tratando el tema “como una emergencia y una amenaza, cuando se trata de una tendencia que ha venido para quedarse”. Mudarra cree que se debería pensar en el medio y largo plazo.
La ideología política de la extrema derecha en Europa y en España llega también a los países de origen de los migrantes, explica Mudarra, pero “a veces no somos conscientes del nivel de desesperación que hace a un niño o un adulto tener que salir su entorno cultural y protector para emprender un camino que no se sabe dónde va”. Para estas personas, asegura, lo que suponen las trabas es que acaben tomando más riesgos en su trayecto. Quedan a merced de redes de trata y tráfico ilícito.
Mudarra quiere insistir en que la migración es un derecho que no debería estar vinculado a la desesperación. “Cuando se introducen estos aspectos forzados, la vulnerabilidad y la garantía de derechos se reducen”. Las predicciones de población para 2100 sitúan seis países africanos entre los doce más poblados del mundo, recuerda, lo que demuestra que esta tendencia va a ser inevitable y que es necesario tomar medidas que garanticen que la gente migre de forma segura y con posibilidades de labrarse un futuro.