Guardans: “Es una sensación de desconcierto, no se sabe lo que va a pasar mañana”
El que fuera 5 años eurodiputado por CiU, residente en Bruselas desde 2012, explica cómo es la vida en la ciudad en su tercer día en estado de alerta máxima
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Policías y soldados vigilan junto al acceso de la estación de metro Porte de Namur en Bruselas / LAURENT DUBRULE (EFE)
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Barcelona
Bruselas vive su tercer día en estado de alerta máxima. Es un día laborable completamente atípico, con escuelas y oficinas vacías, el metro clausurado y sin posibilidad de ocio ya que la mayoría de cines y teatros también están cerrados. Esta mañana en Hoy por hoy con Gemma Nierga, el ex-eurodiputado por CiU durante 5 años y residente en la ciudad desde 2012 Ignasi Guardans, ha explicado cómo es la vida hoy en una Bruselas totalmente paralizada.
Ignasi Guardans: 'Es una sensación de desconcierto, de saber hasta cuando va a durar esta situación'
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Los lunes, las calles de Bruselas, como las de cualquier capital europea, son un continuo ir y venir de oficinistas, de funcionarios del Parlamento Europeo o de la OTAN. Pero hoy no es un lunes cualquier. Es el tercer día de alerta máxima antiterroristas en la ciudad. "La oficina está cerrada, y lo que se llama el 'barrio europeo' está todo vacío, por tanto hoy es día de teletrabajo y de trabajo en casa" explica Ignasi Guardans, el ex-eurodiputado convergente que vive en la ciudad desde 2012. "Es una sensación muy rara que mezcla un punto de alarma, con algo que se debe parecer mucho a lo que se ve en televisión cuando anuncian tormenta en Estados Unidos y la gente se queda en casa" comenta el ahora abogado.
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Ignasi Guardans en una foto de archivo / Cadena SER
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Ignasi Guardans en una foto de archivo / Cadena SER
"Pero la vida sigue, tampoco es que se esté cayendo el mundo" explica Guardans" que reconoce una cierta confusión ya que, a pesar de que la cosas parecen tranquilas "hay patrullas en la calle, hay sirenas constantemente, y una sensación de desconcierto de hasta cuándo va a durar esta situación". La rutina, por tanto, ha desaparecido al menos de momento. Y lo que en cualquier otra gran capital sería normal, ver una película o tener un encuentro de trabajo, en Bruselas es una misión casi imposible: "se van cancelando reuniones, los cines están cerrados, y van cayendo actos o eventos uno detrás de otros por tanto hay que reconfirmar cualquier cosa porque no se sabe lo que va a pasar mañana".