Turismo y solidaridad: todo en uno
La Asociación de Casas Rurales Solidarias dispone de más de 330 establecimientos adheridos en España, además de algunos más en Argentina, Portugal y Andorra.
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Una actividad con animales en una de las casas rurales de la red solidaria / RESORT CAMPERO
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Madrid
Hace 5 años que a Leandro Sabater se le ocurrió extender su idea sobre cómo favorecer la solidaridad aprovechando el tiempo que se dedica al ocio o al turismo. Algunos años antes, este hombre dedicado a la hostelería que se vio obligado a reinventarse profesionalmente, abrió su negocio rural en pleno Maestrazgo, en Castellón. Leandro se planteó que quería seguir siendo útil a la sociedad y ofreció un 50% de descuento en las tarifas a sus clientes que se comprometieran a destinar el otro 50% a una causa solidaria. "Entonces me di cuenta de que, mientras los demás negocios de este tipo tenían el alojamiento prácticamente vacío, yo lo tenía siempre lleno. Desde el punto de vista profesional, podía ser también una oferta operativamente rentable, y entonces decidí compartirlo", asegura Sabater.
El turismo rural solidario considera que se puede compaginar con éxito, de una manera honesta, el rendimiento profesional del turismo rural con la solidaridad, sin que suponga un sobrecoste ni para el propietario del alojamiento ni para el cliente. Los establecimientos que pertenecen a esta asociación ofrecen un descuento directo del 10% a donantes de sangre, miembros de ONG, personas que pertenezcan a asociaciones sin ánimo de lucro (como las protectoras de animales) o miembros del voluntariado social, así como a sus acompañantes. Aparte de este descuento, hay otra modalidad que no beneficia al cliente, ni tampoco al propietario de la casa. Se trata de una reducción del 15% en la factura final, siempre y cuando el cliente aporte una prueba de haber ingresado la cantidad equivalente a ese 15% en la cuenta de alguna organización solidaria. "El cliente elige la entidad solidaria", señala Leandro Sabater, "y es el que ingresa el dinero. Nosotros no lo tocamos. Lo que hacemos es descontárselo de la factura previa comprobación del recibo bancario".
Eliminación de intermediarios
Este sistema es factible, sobre todo para los propietarios de establecimientos rurales, porque las reservas se hacen directamente con el propietario y no a través de agencias de turismo, que se llevan una comisión de entre el 10 y el 20%. El propietario decide, pues, renunciar a esa cantidad de la que podría beneficiarse, a cambio de convertirla en ayuda solidaria. Como el ingreso para los empresarios sigue siendo el mismo que si operasen a través de intermediarios, esto les permite mantener el nivel de calidad y de servicio. "Tenemos ese margen para desviar la ruta del dinero. En lugar de metérselo en el bolsillo a una multinacional del turismo, lo mandamos allí donde está haciendo tanta falta", dice Sabater. "No somos una ONG. Somos un proyecto con alma, eso sí. No somos especuladores. Queremos demostrar a la sociedad que se puede sacar adelante el negocio haciendo esta especie de trueque. Nosotros ofrecemos descuentos y vosotros, la sociedad, en lugar de contratar con intermediarios, lo hacéis directamente con nosotros".
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Clientes de una casa rural solidaria / RESORT CAMPERO
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Clientes de una casa rural solidaria / RESORT CAMPERO
Los establecimientos rurales que pueden sumarse a esta iniciativa, de la que ya forman parte cerca de 350 casas rurales, la mayoría de España, aunque también hay alguna en Argentina, Portugal y Andorra, tienen que estar homologados por Turismo y aceptar las condiciones mínimas de descuentos. Luego, cada propietario, por su cuenta, puede aumentar su contribución solidaria. Por ejemplo, Leandro ofrece a sus clientes la posibilidad de pagar la mitad de su factura en leche, legumbres, alimentos para bebés o, incluso, libros de texto. Productos que se entregan directamente a ONG o a comedores sociales.
Cunde el ejemplo
La Asociación espera extender su proyecto de solidaridad por toda Europa. Además, pretenden, en un futuro no muy lejano, poder contar con una cantidad determinada de ingresos para poder financiar programas propios. "Sin grandes ambiciones", comenta Sabater. "Nos gustaría poder pagar desde una vivienda a familias que la necesitasen, hasta construir una escuela o abrir pozos de agua".
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Casa rural solidaria / SARASOLA / ZAHAR
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Casa rural solidaria / SARASOLA / ZAHAR
De momento, el éxito de la iniciativa se está demostrando desde sectores en los que sus creadores menos lo esperaban. Hay quienes están imitando este ejemplo de colaboración solidaria. "Ya hay restaurantes solidarios", explica Leandro Sabater, "y viveros en Valencia que ayudan como pueden". El objetivo es convertir el proyecto en algo intersectorial, en el que participen no sólo los alojamientos sino todos los agentes de la sociedad que intervienen en el proceso, para dar lugar a un auténtico turismo rural solidario.
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Carlos Cala
Empieza en la radio en 1992, en la emisora de la Cadena SER en Morón de la Frontera, trabajo que simultanea...