Gael Monfils, la vuelta del tenista saltarín
Hace menos de un año muchos medios y conocidos del tenista se atrevían a mentar la palabra ‘retirada’. Con una rodilla medio destruida y con la rótula ‘bipartida’, una configuración de la misma que hace mucho más costosas las recuperaciones, el final de 2012 hacía augurar lo peor para Lamonf. El tenista sin embargo, nunca decayó en su empeño de volver.
Este curso empezó con ilusiones renovadas para el ex séptimo jugador del mundo. El parisino arrancó en Doha llegando a cuartos de final y sorprendiendo en Auckland, donde hizo semifinales cayendo a manos de David Ferrer. A partir de ahí, todo cambió para mal y entró en una fase de atasco. Decidió quedarse en casa y jugar en Marsella, Rotterdam y Montpellier. Quizás un error, la pista dura no ayudó a su rodilla y cayó a las primeras de cambio.
Una tónica que precisamente cambio en casa, pero varios meses después. En el challenger de Burdeos. Allí se volvió a ver al Monfils alegre, feliz y explosivo. Porque si una cualidad tiene este tenista es esa, la de saltar, la de correr, la de ser un tenista metido en el cuerpo de un escolta de baloncesto americano. También brilló en Niza, donde venció a gente con buena progresión como Andújar o Monfils y donde sólo su bestia negra, Albert Montañés, pudo con él.
En tercera ronda se medirá a Robredo, otro jugador que vuelve después de haber estado al borde de la retirada. La elasticidad frente a la elegancia, la rodilla renacida frente al abductor intervenido. Y a cinco sets, no se lo pierdan.