Tommy Robredo, de profesión tenista
Cuando Tommy Robredo jugó y perdió la primera final de su carrera, el 9 de abril de 2001 en Casablanca, jamás podría pensar que doce años se vengaría de aquella derrota y de muchas más cosas. En aquella ocasión, un joven e inexperto Robredo cayó a manos de un curtido Guillermo Cañas que apenas le dio opciones.
En el trayecto de una a otra final ha pasado toda una carrera, toda una juventud jugando al tenis, un camino de más de doce años en los que Robredo llegó a ser cinco del mundo, ganó un Godó y un Masters1000 en Hamburgo. En total, más de 650 partidos en los que el gerundense circuló con brillantez por el circuito, pero sobre todo erigiéndose como un referente en cuanto a elegancia y educación.
Tras ocho temporadas entre los cuarenta primeros del ranking y llegando a rondas finales en grandes torneos, una inoportuna lesión se cruzó en su camino. Una lesión muscular, de esas que duelen y molestan pero en las pruebas difícilmente se ven. Una adherencia en el abductor le obligó a bajarse del avión y dejar la raqueta. Cuando intentaba volver, la molestia asomaba otra vez, así hasta que apartó la opción conservadora y se metió en el quirófano.
En ese tiempo apareció el otro Tommy Robredo, sus apariciones en prensa se debieron a su Fundación, con la que se vuelca desde hace años con el tenis en silla de ruedas. Reapareció en Italia, en dos Challenger, que ganó. La primera piedra estaba puesta, pero dar el salto a los torneos ATP es otra cosa. Volver a los viajes, los cambios de superficies y los rivales experimentados sería más costoso.
Ayudado por el ranking protegido, una herramienta de la ATP para facilitar el regreso a los lesionados, Tommy brilló en la gira sudamericana, donde en Buenos Aires cayó en semifinales frente a David Ferrer. Sin embargo el tenis es caprichoso y le reservó la gloria para Casablanca, donde le privó de ella hace 12 años.
Superó a Kevin Anderson, uno de los tenistas más en forma del año, y levantó el título de forma emotiva. Un trofeo que le devuelve la ilusión en el tenis y que sobre todo, le demuestra que tiene nivel para estar ahí, siempre lo tuvo. Barcelona, quizás Madrid y posiblemente Roma sus siguientes paradas. Tommy quiere más.