SER Historia: 'Recuperan unas monedas robadas'
Se ha recuperado una importante colección de monedas imperiales del siglo I A.C. y del siglo I D.C que contenía una pieza de la que solo existe un ejemplar en el mundo
La Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional halló la colección en manos de un comprador de oro que las había adquirido de forma ilegal al haber sido sustraído a un coleccionista haciendo butrón en su domicilio de Madrid
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El robo se produjo en 2012 en la capital, cuando los ladrones entraron en la vivienda desde la azotea al piso del coleccionista. Abrieron un agujero en el techo y reventarion una caja fuerte y un armario en el que había 867 monedas de origen lusitano, cántabro e íbero valorado en 600.000 euros. Tras el robo y su posterior denuncia la Brigada de Patrimonio Histórico colgó los datos de las principales monedas en su página web y paso los datos también a la Asociación Nacional de Numismática, dado que el coleccionista tenía imágenes de cada una de las monedas sustraídas. De la inspección ocular no se pudo sacar ningún dato que permitiese determinar la autoría del robo.
El 5 de diciembre, en una sala de subastas de Barcelona, una persona particular llevó 204 monedas para su tasación y para la venta en pública subasta. El responsable de la sala, ante la posibilidad de que fueran las sustraídas contactó con el Patrimonio Histórico de Barcelona.
El vendedor fue localizado en Madrid como propietario de tres establecimientos de compraventa de oro en el centro de la capital. Cuando acudieron los agentes de la Brigada este les entregó las piezas sustraídas en el robo. En ese momento fue detenido acusado de receptación (comprar un objeto a sabiendas de que es robado). La policía le interrogó e intentó detener a los autores del robo, pero este no dio ningún detalle de quiénes pudieron ser.
El poseedor de las monedas también las manipuló y estuvo a punto de causarles algún deterioro importante dado que llegó a sumergirlas en botes con aceite y productos químicos. En el momento en que fueron mostradas a su legítimo propietario, este pidió a los agentes que las sacara de inmediato de esos recipientes y que las limpiaran ya que podrían ser dañadas de forma irreversible. En las investigaciones también han participado agentes de la Brigada provincial de Policía Judicial de Madrid.
Una de las monedas era de carácter exclusivo, ya que no existe ninguna otra copia en el mundo. Fue adquirida en Nueva York en una subasta y ya en aquel entonces le costó al coleccionista 30.000 euros. Este dijo a la policía que estaba haciendo un catálogo con todas las monedas, que estaban perfectamente clasificadas y subclasificadas en su vivienda antes de ser sustraídas.