Cinco claves para entender la nueva temporada tenística
- Rafa Nadal y su nueva raqueta. Si a mí me cambian el ordenador, aunque sea por uno mejor, seguro que necesito algo de tiempo. Nadal quizás no porque es capaz de todo. Pero un cambio de raqueta lleva su tiempo porque es una herramienta de mucha precisión. Ya le pasó a Djokovic cuando cambió de marca a Head.
- La vuelta de las vacaciones. Los tenistas son deportistas que apenas pueden despegarse de la raqueta durante una semana, pero sí que pasan cerca de un mes lejos de la competición y esto se puede notar. Los primeros torneos del año y sobre todo el Australian Open suelen dejar sorpresas y grandes actuaciones de jugadores de segunda línea o jóvenes.
- El efecto Djokovic. El huracán serbio bajó su intensidad al cierre de la pasada temporada y eso deja una leve esperanza a sus rivales de cara al 2.012. Pese a todo, en el torneo de exhibición que abrió la temporada en Dubai no dejó ni las migajas a sus rivales. Su gran reto es Roland Garros, donde hasta el momento sigue mandando Nadal.
- La hora de algunos jóvenes. Cada vez explotan prematuramente menos tenistas. Ryan Harrison, Milos Raonic, Vasek Pospisil y algún otro son los que con más ahínco están llamando a las puertas de la élite, este debe ser el año de su consagración entre los mejores.
- La renovación de la Armada Invencible. Àlex Corretja tiene la difícil papeleta de formar un equipo competitivo con un grupo de jugadores que le mostrarán una baja disponibilidad. Las llegadas de Almagro y Granollers dependerán en gran medida de sus respectivos arranques de temporada. La vuelta de otros más veteranos como Juan Carlos Ferrero tampoco es descartable si mantiene el nivel con el que cerró 2.011.