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"Tengo a un paciente de 12 años que ya ha abusado sexualmente de varios niños": cómo romper el ciclo de las agresiones entre menores

La terapia temprana a agresor y víctima son claves para no perpetuar las violencias sexuales

MAIKA ÁVILA, ELISA MUÑOZ, ANE OSCARIZ

"No podemos ponerle la etiqueta de violador para toda la vida a un chaval de 12, 14 o 16 años, no podemos decidir ni juzgar su destino". Quien lo dice no es una terapeuta sino la madre de una chica de 16 años que fue violada por un grupo de menores en los baños del centro comercial Màgic de Barcelona, consciente de que para acabar con las violencias sexuales el abordaje debe de ser global. Los especialistas avalan el sentir de esta madre. "Cuando doy una charla a veces tengo quejas porque hablo de que tenemos que tener en cuenta al abusador, porque probablemente él también ha sido víctima en su momento, y la gente se me rebota pero creo que si trabajamos el abuso, tenemos que trabajar con el todo y el abusador también es un síntoma y también es un problema social. Así que hay que trabajarlo con él para erradicarlo o va a seguir perpetuándose", cuenta la psicóloga Margarita García..

Acabar con el silencio es el primer paso para que comience a resquebrajarse este ciclo violento pero contarlo no siempre es fácil. La violencia sexual entre menores continúa siendo un asunto tabú en la sociedad, de hecho, nunca han existido campañas institucionales de prevención. Es ahora cuando ha saltado la alarma social, a raíz de los casos en el centro comercial de Badalona, en un instituto de Madrid o las fiestas de Lorca, entre otros.

"La mayoría de los de los abusos se producen en la familia y los niños no se atreven a contarlo porque piensan que van a romper la familia", apunta Margarita García. Ese es uno de los motivos por los que lo que ocurre de puertas de casa para dentro permanece oculto. "Me preocupa mucho un ámbito en el que tradicionalmente en España parece que nos da miedo entrar, el doméstico, y en el que se da el caldo de cultivo. Es en casa donde se dan las vulnerabilidades y también los fortalecimiento hacia ciertas conductas", asegura la psicóloga forense Samanta Fernández.

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A los abusos les persiguen numerosos mitos. "Damos por hecho que si le ocurriese a un niño o niña cercano a mí, yo me daría cuenta porque solo pensamos en los efectos graves del abuso, en la penetración, en las lesiones físicas. La mayor parte del abuso que nos encontramos los profesionales son otro tipo de abusos. Es verdad que suelen ir in crescendo si el agresor tiene más disponibilidad y más acceso al menor. Pero hay de otro tipo, como todo tipo de besos indeseados o contactos. El 'grábame, mándame una foto'. Todo esto que es invisible, sucede constantemente. ¿Qué pasa? Que la víctima tiene miedos y no siempre reconoce lo que pasa", explica la psicóloga forense.

"El 20% de la gente abusada se convierte en abusador"

Los aliados del abusador son el secreto y la desinformación: "Un niño prevenido es el que con tranquilidad lo va a contar. Si yo soy un abusador y abuso de cinco niños y uno, además de negarse, luego va a su madre y se lo cuenta, luego la madre vendrá a hablar conmigo y me pregunte "¿qué estás haciendo?" Y probablemente no haya necesidad de cárcel, me manden a terapia y aprenda a resolver lo que está pasando y no abuse de nadie más". Margarita García fundó hace más de 15 años ASPASI, una asociación para la sanación y prevención del abuso sexual infantil. Por su clínica ha llegado a pasar un niño de 12 años que ya había abusado sexualmente de varios niños. Está convencida de que con esas edades se está a tiempo para reconducir la situación.

El problema es que los agresores no suelen acabar en las consultas de los psicólogos y muchas víctimas no lo hacen hasta que son mayores, muchos años después de que ocurriera el abuso. A veces incluso sale haciendo terapia de adultos por otros motivos. Y no abordarlo pronto con el menor tiene también repercusiones: "El 20% de la gente abusada se convierte en abusador. Si los tratáramos a todos esa cifra se reduciría al 1%", detalla la terapeuta.

"Que tu madre te diga que eres un monstruo es un trauma"

David, que cuando tenía 7 años sufrió las agresiones sexuales de su primo de 14, lo contó a tiempo. El suficiente para que no tenga secuelas ahora que es adulto: "Tuve la suerte de que se me pilló relativamente pronto. Fui a terapia en el momento. He tenido la capacidad y el espacio para procesar todo eso que me pasó cuando me pasó. He tenido suerte, mi primo creo que no. Es verdad que también fue a terapia, pero no sé hasta qué punto ha tenido ese espacio. También que tu madre te diga que eres un monstruo y que no te debería haber parido cuando tienes 15 años ya es un trauma también, ¿no?"

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"Tener un agresor no significa que hayas fallado como padre. Lo que falla es no poner solución a los problemas que existen, pero no tiene por qué ser la educación que le has dado. La violencia siempre tiene una repercusión. La violencia engendra más violencia. Y no solo es una forma de hablar, es la verdad. Así que cortemos de raíz cualquier tipo de violencia. Incluido un cachete. Y eso es algo que los padres no siempre entienden", asegura la psicóloga Nuria García.

La terapia no pasa por restar importancia a lo que ha hecho el menor abusador sino en ayudarle a que se sobreponga de esa situación: "Eso no quita que lo que has hecho está mal. Yo les digo bien claro que hay que reparar el daño que han hecho. Pero podemos volver a repararlo y volver a juntarnos y poner atención para no hacer esto nunca más con nadie más", señala Margarita tras años de experiencia.

"Es necesaria la reeducación de una persona que ha desarrollado su deseo sexual con unos modelos de pornografía violenta"

"Mientras sigamos buscando culpables no vamos a encontrar soluciones porque no hay que buscar culpables, hay que buscar soluciones de las cosas que pasan y el origen de por qué pasan. Pedir ayuda es de valientes, no de cobardes. Y normalmente se piensa que no es así", afirma la terapeuta Nuria García. Desde Save the Children, la responsable de Políticas de Infancia, Carmela del Moral insiste en que esas soluciones no pasan por aumentar las penas sino por la reeducación: "En esta etapa están conformando su identidad sexual, estamos a tiempo de reeducar y romper esos moldes y prejuicios. Sabemos que la clave para prevenir la violencia es la educación afectivo sexual, en emociones, en consentimiento".

"También es necesaria la reeducación de una persona que ha desarrollado su deseo sexual con unos modelos de pornografía violenta, basada en la desigualdad entre hombres y mujeres, en la erotización del dolor y la humillación de la mujer. Es posible y hay que reeducar eso, porque es la única manera de que la persona que ha conformado su deseo y sexualidad con estos modelos tan dañinos tenga la oportunidad no solamente de vivir su sexualidad de una manera plena, positiva y que no implique un daño para otras personas, sino que también hace que toda la sociedad se convierta en más segura", añade.

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En los talleres que imparte ASPASI en colegios conocen a niños con 8 años que ya han visto pornografía: "La educación sexual que están recibiendo los niños es esa y al final la mayoría de la pornografía son abusos sexuales. Crecen pensando que eso es lo normal y que así se ha de hacer y entonces lo hacen con niños más pequeños", relata Margarita García, que cuenta que las charlas que imparte no solo deben recibirlas los niños sino también padres y profesionales que trabajen con ellos. "Es muy importante que los que estamos en el entorno de los niños podamos tener herramientas para para prevenir y sobre todo para detectar, para que cuando algo así ocurra, sepamos qué hacer o cómo hacerlo". Sin embargo, lamenta que les cuesta mucho que les abran las puertas de los colegios cuando "la prevención y la detención precoz podría evitar muchísimo dolor y secuelas".

En esos talleres en los colegios, Margarita descubrió que la mayoría de los niños son abusados son muy pequeños: "Los que se producen de fuera de la familia, que son en la calle, suelen ser en la adolescencia o preadolescencia, pero los del entorno familiar, que son el 87% del total, ocurren antes de los 8 años".

"Tenemos un problema muy grave porque no estamos hablando ni de educación afectivo sexual, ni estamos hablando de cómo cuidarte, de cómo disfrutar de tu cuerpo y de tu deseo", explica la psicóloga forense Samanta Fernández.

Terapia conjunta víctima y agresor: "Es importante para no temer"

Como la mayoría de los casos de abusos entre menores se producen en el seno familiar, es necesario que la terapia vaya reenfocada también en sanar esa grita que se abre en la familia, más allá incluso de los niños. No siempre puede hacerlo, pero cuando es posible Margarita une a víctima y agresor en un momento dado de la terapia: "Es importante por muchas razones. La principal es que yo no sé si luego van a ser amigos o no, o si se va a recuperar la familia o no, pero es importante para la víctima, para no temer, para mirar enfrente, para poder enfrentar la situación".

La terapia en estos casos se realiza en una sala en la que juegan con pelotas de gomaespuma y colchonetas: Se pegan y van sacando toda la rabia pero al final se reconcilian y terminan abrazándose en muchas ocasiones. De hecho, cuando son primos o hermanos, cuando son niños entre niños, es alucinante la rapidez con la que el niño abusado perdona al abusador y cómo lo trasciende. Vale. Cómo se hacen amigos y cómo lo olvidan rápidamente. Es mucho más difícil la familia, los padres. Muchas veces miran mal al al abusador y hasta cierto punto es normal. Les cuesta mucho más perdonar que el niño, pero cambian cuando empiezan a ver que su hijo está sano, que su hijo está funcional, que su hijo se lleva bien con el abusador. Eso sí, siempre digo que nunca les dejen a solas".

La declaración ideal

"Hay una cuestión clara y es que, cuando se ha producido la violencia, es que todo ha fallado. Ha fallado la prevención, ha fallado la educación y nos encontramos con que la violencia se ha producido y entramos en lo que es la respuesta judicial, el derecho penal. La respuesta judicial debe ser la última de las respuestas, pero cuando se produce esta respuesta tiene que ser adecuada. ¿Qué sucede ahora mismo? Que los procesos judiciales en los que se embarcan víctimas menores de edad son procesos muy largos, muy dolorosos, en los que el testimonio se tiene que repetir ante demasiadas personas, lo cual no solamente daña el proceso de recuperación, sino que daña la propia prueba y muchas veces hace que los juicios sean desestimados", explica la responsable de Políticas de Infancia de Save the Children, Carmela del Moral. Desde esta ONG se impulsa la implantación del modelo Barnahus (en islandés, Casa de los niños), que evita que el menor tenga que revivir el abuso sexual a través de múltiples declaraciones y ofrece un entorno amigable y respetuoso con sus necesidades. Bragi Gudbrandsson fue el creador de este concepto que en España se lleva a cabo en Tarragona desde hace casi un año. Navarra ya se ha comprometido a llevar a cabo una iniciativa parecida.

Las Barnahus surgen en 1998 en Reikiavik (Islandia) e incluye una nueva herramienta: la realización de la entrevista forense con el niño o niña víctima por circuito cerrado de televisión ante un representante del ámbito judicial, lo que garantiza que la prueba resulte válida para el juicio. Permite atender, desde una unidad centralizada. El objetivo es disponer de profesionales especializados y coordinados, y agrupar en un mismo espacio todos los recursos que intervienen en un caso de abuso sexual infantil, para disminuir así la victimización.

A día de hoy lo que se hace para minimizar esos daños es utilizar la cámara de Gesell en los juicios: "La víctima menor detrás de un cristal sin ver al abusador y está con una psicóloga y con sus padres. Esa psicóloga le ayuda un poquito a que le cuente todo ese problema que ha tenido con su familia. Se encuentran además en una sala que tiene muchos juegos, muñecos, puzzles... para que el menor se encuentre cómodo y nosotros, todos los profesionales (el juez de menores, fiscal, la otra parte, el menor, el padre o la madre del otro menor y el abogado de la acusación) nos encontramos en una sala paralela viendo todo y escuchando todo", explica el abogado Eduardo Muñoz Simó que suele pedir este tipo de pruebas constituidas.

Ese testimonio tras una cámara de Gesell en la mayoría de los casos ya se toma como válido para el juicio y la víctima no tiene que repetirlo de nuevo más adelante, pero hay veces que no: "En muchas ocasiones, si no ha llegado a esa prueba y no se ha conseguido por parte del juez de menores, el menor pasa a la Fiscalía Menores con una primera exploración y a posteriori pasa de nuevo a celebrarse un juicio con la juez de menores. Entonces, claro, en estos casos es un doble recuerdo a ese trágico suceso", lamenta el abogado.

La victimización de los menores y conseguir romper el ciclo de la violencia de las agresiones sexuales es tarea de muchos. Las políticas y acciones encaminadas a ello serán claves para conseguirlo. "Cuando la sociedad mira para otro lado, todos somos responsables de los abusos. Porque cuando la sociedad no quiere dar charlas en los colegios, cuando no quiere prevenir realmente esto, está perpetuando el abuso. Cuando informamos es menos probable que ocurra el abuso y es más probable que se detecte rápido", sentencia Margarita.

 
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