El adiós del cobre: retrato del fin de una era
El año 2024 marca un antes y un después con el cierre de miles de centrales que han conectado a un país desde la invención del teléfono
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Reportaje EP93 | Los chicos y las chicas del cable se quedan sin sede
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San Sebastián
El fin de una era se cierne sobre el mundo de las telecomunicaciones con el adiós de miles de centrales telefónicas de cobre que durante décadas conectaron comunidades enteras en España. En total 8.532 centrales -en su momento el principal medio de comunicación telefónica- son actualmente desmanteladas para dar paso a las nuevas tecnologías. La fibra óptica ha alcanzado niveles de adopción sin precedentes, y a medida que el cobre se retira de las galerías, se inicia una transición hacia una infraestructura moderna que finalizará en 2024.
La central de San Marcial, en San Sebastián, es la última en contar con una fecha de cierre, tras suspender la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) su fecha de cierre en 2021 por las dificultades para desplegar la fibra óptica en la Parte Vieja. Cuna de las telecomunicaciones en la ciudad y punto de partida para cientos de trabajadores que han formado parte del cambio, Eduardo Córdoba entre ellos; de madre telefonista y padre encargado de mantenimiento exterior en la central, llegó San Marcial en 1980. Echa la vista atrás, a una era analógica en la que la comunicación se realizaba a través del cobre, y las conexiones de forma manual. "La noche vieja era terrible", recuerda, "cuando terminaban las campanadas todo el mundo descolgaba el teléfono, había 48 líneas disponibles para 500 abonados, era como una explosión".
El nexo de todos ellos, las telefonistas, aquellas que desempeñaban un papel esencial en la conexión de llamadas. De una treintena de abonados en la década de 1890 pasaron a más de 3.000 en los años veinte sólo en San Sebastián, y a más líneas disponibles, más profesionales en la central. Mujeres jóvenes con habilidades de lectura, escritura y matemáticas que desempeñaban un papel fundamental en el establecimiento de las conexiones telefónicas. Sin embargo, las restricciones de género de la época a menudo las obligaban a dejar sus trabajos al casarse.
"Mi madre fue telefonista hasta que se casó y con una ley franquista en el año 60 tuvo que dejar de trabajar," afirma Córdoba, "por eso muchas telefonistas se quedaron solteras".
Begoña Villanueva, experta en la evolución de la telefonía, y testigo de historias en primera persona, habla de un trabajo que, aunque bien visto socialmente, no suponía los mismos derechos y salarios que el de los hombres. Como testigos de grandes eventos y situaciones delicadas, en algunos casos, la posibilidad de escuchar las conversaciones las llevó al exilio durante la Guerra Civil, a pesar de un estricto secreto profesional.
A medida que avanzaba la tecnología, las centrales dejaron de depender de la intervención manual de telefonistas, lo que aumentó la capacidad de manejar un mayor volumen de llamadas. La automatización de las centrales telefónicas se convirtió en una realidad en la década de 1980 en España, para 'a posteriori', dar paso a nuevas tecnologías en ese período, como el ADSL y, más tarde, la fibra óptica.
La implementación de la fibra en particular representó un avance revolucionario en telecomunicaciones con la transmisión de datos a través de pulsos de luz, una forma rápida y eficiente. Javier Benito, director en Euskadi de Telefónica, subraya, en este sentido, la necesidad de invertir continuamente para mantenerse al día con las demandas cambiantes de la sociedad, lo que incentivó la entrada de operadores en el sector capaces de dar respuesta a la demanda y proporcionar tecnología puntera a la comunidad.
Uno de los obstáculos más significativos, la regulación de protección urbana que, ha dificultado la expansión de esta tecnología en áreas urbanas, para lo que ha sido necesaria la colaboración entre operadores y administraciones locales. Aunque muchas centrales todavía se encuentran operativas, los servidores y salas de control sustituyen a las plantas de cobro, espacios de mantenimiento, consultas médicas e incluso viviendas para los trabajadores que albergaron entonces. Con la automatización y la introducción de sistemas de transmisión de datos se vuelven obsoletas en un espacio innecesario para dar cobertura telefónica. Su cierre en poco meses marcan el fin de una era y el avance hacia experiencias que poco tienen que ver con los inicios de la comunicación a distancia.