El confinamiento incrementó la violencia de género en Pontevedra
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Imagen recurso de violencia de género / JUNTA - Archivo (EUROPA PRESS)
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Pontevedra
La pandemia del coronavirus ha repercutido también en un incremento de casos de violencia de género. Según los datos de la Subdelegación del Gobierno, durante el confinamiento en la provincia de Pontevedra se duplicaron las llamadas al teléfono 016 de lucha contra la violencia de género. Hasta el 30 de julio se registraron 571 llamadas de alerta o denuncia en esta provincia.
Actualmente en la provincia de Pontevedra hay 1.120 casos activos de violencia de género. Durante el primer trimestre hubo 521 denuncias y se efectuaron 144 órdenes de protección.
Partiendo de estos datos, la subdelegada del Gobierno ha escrito a los once Concellos de la provincia adheridos al Sistema de Seguimiento Integral de casos de Violencia de Género (Viogen) para informarles sobre la necesidad de actualizar los protocolos para incorporar a las policías locales a este sistema de seguimiento.
Diez Años sin Sonia Iglesias:
Precisamente hoy se cumplen diez años de la desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias. Una década de suplicio para la familia, sin pruebas concluyentes que permitan esclarecer este caso. Este año, debido a la pandemia del coronavirus la familia decidió suspender la manifestación que cada año se celebraba por las calles de Pontevedra.
Tal día como hoy de 2010 a Sonia Iglesias se le perdió la pista después de que saliese de un zapatero en la calle arzobispo Malvar, en pleno casco urbano de Pontevedra.
Durante estos años, los varios intentos policiales por esclarecer el caso no han dado sus frutos. Su pareja, Julio Araujo fue detenido, imputado y posteriormente exculpado por la Audiencia Provincial al no existir pruebas concluyentes contra él.
Sin embargo, la familia de Sonia siempre ha sospechado Araujo, alegando que la joven desaparecida tenía pensado romper la relación.
Actualmente la causa judicial se encuentra archivada, aunque oficialmente la Policía y la Fiscalía la mantienen abierta, en espera de alguna pista sólida que permita reabrir o resolver el caso.
Diez años después, la pregunta sigue siendo la misma del primer día: ¿dónde está Sonia?