Sonetos dedicados a quien nos cuida
Pedro Miguel Ibáñez dedica unos versos a todos los sanitarios que combaten contra el coronavirus y los profesionales que nos atienden día a día en los supermercados
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Sonetos dedicados a quien nos cuida
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Aranda de Duero
Es momento de agradecer. De dedicar. Muchos profesionales sanitarios, con lo que pueden y como pueden, tratan día a día de luchar contra el coronavirus y atendernos. Al igual que ellos, en los establecimientos que de forma indispensable han de estar abiertos, con las medidas de seguridad que pueden pero siempre con una sonrisa, los profesionales que trabajan en ellos nos atienden, cuidan y quieren.
Pedro Miguel Ibáñez, que en esto de la poesía tiene su recorrido, ha querido compartir con los oyentes de la SER unos sonetos que ha elaborado en señal de agradecimiento al trabajo desinteresado de estos dos sectores diferentes pero tan iguales a la vez. "Tenía que empezar a escribir algo, hay que atenerse a la realidad y ser obedientes, responsables y solidarios apoyándonos en la medida de lo posible", apunta.
SONETO DE AGRADECIMIENTO A TODOS LOS SANITARIOS DE ESPAÑA
A quien es cirujano o internista,
celador, enfermera o enfermero,
conductor de ambulancia, camillero,
médico, practicante, anestesista,
personal de limpieza, oficinista,
pues todos desde el último al primero
trabajan con cariño y con esmero
en esta situación tan imprevista;
a todo el personal de ambulatorio,
de clínica, hospital o sanatorio
que ante un hecho de tanta gravedad
multiplican su esfuerzo y su tesón,
solamente les digo, de verdad,
MUCHAS GRACIAS, de todo corazón.
SONETO DE AGRADECIMIENTO A LOS EMPLEADOS DE LOS SUPERMERCADOS
Son las nueve y comienza la hora punta
de cuantas empleadas y empleados
hace rato se encuentran preparados
pues lo mismo que ayer hoy todo apunta
a que corran como una marabunta
en las tiendas y los supermercados
los clientes que un tanto asilvestrados
merecen convivir con una yunta.
Por eso, desde aquí, en este momento
doy las gracias a los trabajadores
sufridos, abnegados, cumplidores
que ganan dignamente su sustento
y que más de una vez, y es una pena,
han sentido, en verdad, vergüenza ajena.
Pedro Miguel Ibáñez.