Con Ortuño no basta
El delantero, que ya lleva cinco goles, no pudo evitar una nueva derrota del Oviedo (2-1) ante la Ponferradina.
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LaLiga
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Oviedo
Siete jornadas de liga y el Real Oviedo sigue dormido. 2 puntos de 21 posibles es un pobre bagaje que refleja lo que se ha visto en los distintos encuentros. Dicen que "a perro flaco todo son pulgas", y esto también se puede aplicar a lo que le está pasando al equipo ahora mismo. Es verdad que en el partido de hoy no mostró una mala versión si la comparamos con otras anteriores, pero como si el recién ascendido fuese el conjunto azul, cada fallo es penalizado con un gol en contra.
Hemos vivido siete alineaciones diferentes y los errores de concentración continúan siendo los mismos. Además, es una categoría en la que cada detalle cuenta y cuando crees que las cosas no pueden ir peor, también es la fortuna quien cae del otro lado, como ocurrió por ejemplo en el segundo gol de la Ponferradina.
Hoy de nuevo Javi Rozada realizó 5 cambios respecto al once que vimos hace tres días contra el Extremadura. La mayor novedad fue la entrada de Borja Sánchez en la mediapunta, dejando así en el banquillo a Sangalli, y siendo Joselu el encargado de actuar en la banda derecha.
La primera parte tuvo un ritmo lento fruto de la cantidad de interrupciones que hubo, unas por las continuas revisiones del VAR y otras por las asistencias médicas, que tuvieron saltar en tres ocasiones al terreno de juego, terminando dos de ellas en sustituciones. Por eso el colegiado añadió hasta 5 minutos. Tanto parón no ayudó a ver un partido fluido y únicamente las acciones protagonizadas por Saúl Berjón desde la banda izquierda eran los atisbos de peligro que creaba el Oviedo. Las pequeñas pinceladas entre el extremo y Borja Sánchez fueron lo más destacado del conjunto azul durante esa primera mitad.
Por su parte, la Ponferradina se encomendaba a las jugadas de estrategia y a las combinaciones que pudiesen crear Yuri e Isi que fueron bien defendidas por la zaga carbayona. La ocasión más clara fue para Joselu, que remató de cabeza inocentemente a las manos de Manu un centro medido de Ortuño. El Oviedo competía, pero le faltaba más tranquilidad con el balón para llegar con más claridad.
Toda la chispa que faltó en la primera parte se produjo en 20 minutos tras la reanudación del juego. En ese tiempo vimos 4 ocasiones, de las cuales 3 acabaron en gol. Avisó el cuadro de Rozada con un disparo al palo de Joselu después de un pase al hueco de Mossa. Prácticamente seguido llegó el gol de la esperanza. Alfredo Ortuño, que es sin duda el mejor fichaje del verano, sigue viendo portería y otra vez tras un nuevo testarazo como ya ocurrió ante el Extremadura, adelantó a los suyos aprovechando así una asistencia perfecta de Borja Sánchez. Una lástima que el acierto del murciano no se pueda estar traduciendo en puntos.
Poco le duró la alegría al cuadro ovetense, 5 minutos en concreto, lo que tardaría la Ponferradina en empatar el partido. Tremendo despiste defensivo en un saque en largo del equipo berciano que pilló descolocado a Carlos Hernández y Yuri, que estaba libre de marca, superó la salida de Champagne con una vaselina. Y sin tiempo para encajar el primer mazazo llegó el segundo. Esta vez en una acción desafortunada. Yuri recibió el esférico fuera del área, buscó un pase paralelo, pero el rebote le favorece a Pablo Valcarce que se tiró al suelo para anotar con un remate cruzado.
A partir de ese momento, la debilidad mental del Oviedo, que ya está siendo acuciante en este comienzo de competición, se hizo notar y la frustración e incredulidad tras lo sucedido no permitió ver reacción alguna. Se jugó a lo que quiso la 'Ponfe' y, a pesar de los movimientos desde el banquillo donde el equipo terminó con tres delanteros, esto no fue suficiente para acercarse a la portería defendida por Manu García.
En el fútbol no se puede hablar de justicia, y el Oviedo esta mañana no mereció perder, pero lo cierto es que la situación es muy preocupante, con muy poca sensación de mejora, y que ya deja entrever que será un año difícil donde ya muchos piensan en el objetivo de la permanencia como algo prioritario.