Quiero aprovechar todos los minutos de mi vida
La reflexión de Ana Díez, médico de familia
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Quiero aprovechar todos los minutos de mi vida
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Tengo completamente asumido que aunque viva 120 años, que es la edad que me gustaría alcanzar, no voy a lograr ni una mínima parte de todo lo que querría conseguir en esta vida. Para ello habría que vivir varias vidas, y yo no he encontrado aún dónde apuntarme para nacer más veces.
Después de meditarlo mucho, me he convencido de que tengo que aprovechar al máximo todos los segundos de esta vida.
No sé si porque estamos estrenando año, pero se me ha llenado la cabeza de ideas que querría desarrollar a lo largo de los próximos 365 días. Entre estas ideas, se encuentran las mismas que a todos nos rondan habitualmente. No soy original, lo sé.
Pero he decidido que este año me lo voy a dedicar especialmente a mí. Suena egoísta, ¿verdad? Ya, pero no creo que lo sea, al menos no completamente. Porque todo lo que mejore mi estado de salud, mi bienestar físico y emocional repercutirá positivamente en mi alrededor, en todos mis familiares, mis amigos y mis compañeros de trabajo.
¿Cómo voy a hacer felices a los demás si yo no lo estoy?; ¿cómo voy a lograr que otros se interesen por hacer cosas nuevas, por aprender, por disfrutar de la vida si yo no lo hago?
Tampoco me creo la salvadora del mundo, ni mucho menos. No lo soy. Cada uno tiene que actuar en su terreno, pero entre todos podemos echarnos una mano y conseguir un entorno, un ambiente, en definitiva, un mundo más agradable.
Empecemos por el buen uso y disfrute del tiempo libre, por dejar las cosas del trabajo para las horas de trabajo. Hay tiempo para todo y hay gente que nos espera para tomar un café, dar un paseo, charlar un rato o, simplemente, para estar juntos. No podemos seguir siempre diciendo que estamos muy ocupados. Cuando menos lo pensemos, habrán pasado los años y muchas de las actividades que íbamos posponiendo ya no será posible llevarlas a cabo, porque alguna de esas personas ya no estarán aquí o nosotros mismos ya no podremos hacerlas.
Hay una forma verbal que yo considero odiosa, porque implica que ya es imposible la vuelta atrás. Me refiero al pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo del verbo haber; es decir, a la forma si hubiera. No quiero ir cumpliendo años y empezar a decir frases que empiecen Si hubiera hecho, si hubiera dicho,... En ese momento ya no puedo hacer nada y no tiene ninguna utilidad el quejarse constantemente, el estar pensando en lo que podría haber sido y no fue por mi inacción.
Quiero pasar a la acción ya mismo. No voy a esperar a que llegue no sé qué fecha, a cumplir no sé cuántos años, a terminar de estudiar no sé qué, a encontrar el supuesto trabajo ideal o a que mis hijos se hagan mayores. No sé si yo voy a llegar con salud, ganas o energía a ese momento. Quiero aprovechar alegremente todos los minutos de este año que hemos empezado y todos los minutos de mi vida.
Y, gracias a Dios, no me han diagnosticado ninguna enfermedad grave ni estoy al borde de la muerte, que nadie piense que es la meditación propia de esas situaciones. Simplemente creo que es la mejor actitud.