Queremos ser libres, no valientes
La opinión de Mari Paz Cortés
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Andújar
Durante las últimas semanas, por desgracia, se vienen dando una serie de expresiones relacionadas con la mujer y el deporte. Y digo por desgracia, porque estas van de la mano de una reivindicación que genera tanta tristeza como rabia.
“Correr sin miedo y no correr por miedo”, “Por un 2019 en el que cada mujer y niña que salen de su casa, vuelva sana y salva”, “Correr sin mirar atrás”, “Te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ese es el problema”. Estas son algunas de las consignas que nos dejan un sabor de boca amargo en este fin de año y que luchan contra esa sociedad que te muestra que salir a correr es cada vez más un deporte de riesgo extremo.
Y con esto no puedo no hablar del asesinato de la joven profesora zamorana, Laura Luelmo. Una chica que, como yo, y como muchas mujeres de nuestra generación, han llegado solas a un destino nuevo cargadas de ilusión para seguir cumpliendo sueños. Y donde ella y todas las personas que la querían veían una oportunidad para seguir creciendo, un desalmado y armado de maldad veía la oportunidad para arrebatarle la vida mientras hacía una actividad tan rutinaria como salir a comprar o a correr.
Este suceso no ha servido para encerrarnos en casa, sino para todo lo contrario. Diversos movimientos solidarios han reaccionado ante este crimen y han nacido para dar la cara ante estas injusticias y crear redes de sororidad entre mujeres.
Por un lado, las manifestaciones para reivindicar que nos queremos vivas y libres no han dejado de sucederse. Por otro, han aparecido dos tipos de espacios solidarios que pretenden dar respuesta a los miedos con los que, por desgracia, hemos tenido que aprender a convivir para poner remedio hasta que la educación, los valores de la sociedad y las leyes funcionen.
Son numerosos los movimientos que han surgido a través tanto de aplicaciones digitales como de convocatorias para que las mujeres puedan salir a correr, en grupo o solas, sintiéndose protegidas y amparadas por otras mujeres. También, se han creado otros movimientos en sitios específicos como en páginas de Facebook de profesoras interinas en este caso, donde personas solidarias ofrecen sus hogares como alojamiento temporal para estas personas hasta que tengan un lugar seguro donde vivir.
Porque en este camino tan corto como oscuro que es la vida, queremos ser libres, no valientes.
- MARI PAZ CORTÉS