Queridos inmigrantes
La opinión de Antonio Cepedello

Hoy por Hoy Andújar (26/12/2018)
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Andújar
Deambulan sin techo alguno, en peores condiciones que los perros callejeros, con la única esperanza de poder varear alguna que otra oliva para tener algo que llevarse a la boca. Lo tienen complicadísimo en esta campaña. Ya no nos sirven y los hemos condenados a morirse de hambre y frío, mientras nosotros cantamos villancicos bien calentitos en nuestros hogares. Y muchos que se vanaglorian de ser buenos cristianos, los ven y pasan de largo, para llegar pronto a la misa del ‘gallo’.
Hemos construido nuevos ‘muros’ para evitar que vengan a recuperar la riqueza que les estamos robando desde hace siglos. La principal causa de este trato inhumano es el clasismo impuesto por nuestra sociedad capitalista, porque el subsahariano que viene a la provincia de Jaén a buscarse la vida no es ‘malo’ sobre todo por ser negro, sino porque es pobre. El racismo es un ‘invento’ de los poderosos para tenernos enfrentados. Divide y vencerás, como ya decían los romanos.
La esclavitud ha vuelto. Para comprobarlo no tienen nada más que acercarse una mañana de este invierno a la plaza de un pueblo jiennense para ver cómo numerosos inmigrantes se ofrecen para trabajar sin ningún tipo de derechos laborales. O acercarse a uno de esos talleres de la economía sumergida donde trabajan sin parar horas y horas.
Estos seres humanos vienen en son de paz, a pesar de que en sus países nuestras multinacionales han provocado una guerra tras otra y les han impuesto crueles dictadores para saquearles sus bienes. Arman y enfrentan a distintas tribus para que se maten entre sí. A cada una de ellas les dicen que la otra es la que se quiere quedarse con toda la riqueza que allí hay. Esto ocurre, por ejemplo, en el Congo y Sudán con el ‘coltán’, un mineral que es imprescindible para que funcionen teléfonos móviles y ordenadores.
No me sirve ni consuela la justificación repetida de que la historia del hombre ha sido siempre parecida y que antes había reyes, papas o emperadores que cometían las mismas tropelías que ahora los magnates financieros. Vendemos a bombo y platillo que somos una sociedad demócrata, justa, igualitaria y no sé cuántas mentiras más, que son pura demagogia mientras quede un inmigrante durmiendo sin techo ni comida en nuestras calles. La caridad ya no es suficiente. Hace falta justicia social.
Otro mundo no es que sea posible, sino que tiene que ser de inmediato una realidad, y no sólo una de las peticiones más repetidas cada Navidad. Felices Fiestas a todos, pero en especial para ellos, queridos inmigrantes.
- ANTONIO CEPEDELLO