Se reinicia el juicio contra los Sandulache tras fracasar otra maniobra dilatoria
Se les acusa de trata de seres humanos, lesiones y blanqueo de capitales; la fiscalía pide para los 6 acusados más de seiscientos años de prisión
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Inicio de la vista contra el clan Sandulache. En segundo término las dos mujeres que comparecen en condición de víctimas y acusadas al mismo tiempo / Maria Jose Lochè
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Oviedo
Inició el turno de declaraciones Christian Sandulache, quien previamente había solicitado a la magistrada Covadonga Vázquez un cambio de abogado porque dijo no confiar en la letrada de oficio que le defiende; la magistrada, visiblemente molesta, rechazó la petición al apreciar una nueva maniobra dilatoria.
La vista se repetía después de que en febrero pasado un defecto de forma consiguiera paralizar el juicio a instancias de los defensores del clan Sandulache y de que la pasada semana renunciara otro de los abogados de la defensa. Judith Gómez, la defensora de dos de las víctimas, que también comparecen como acusadas por su vinculación con los cabecillas, lamentó que tuvieran que volver a pasar por una verdadera situación de ansiedad; a lo que se unía la agresión de la que otro acusado fue objeto este domingo en Lugones lo que podría ser interpretado como una advertencia para quienes declarasen en contra del clan.
El agredido, Marian Meauca está acusado de ejercer la vigilancia sobre las mujeres a las que explotaba el clan y de trasladarlas a los clubes de alterne donde eran obligadas a prostituirse a lo largo de jornadas interminables. Negó, al igual que lo hicieron previamente los hermanos Christian y Sebastian Sandulache, conocer a ninguna de las víctimas y aseguró que solo le vinculaba con los hermanos una relación de amistad; todos ellos afirmaron que habían venido a España a buscar trabajo y que habían estado ocupados en la hostelería o la venta de coches pero no pudieron justificar sus elevados ingresos ni su tren de vida.
Las dos mujeres, Aline y Andrea, acusadas de colaborar con los Sandulache y que ahora declaran en su contra aseguraron haber sido engañadas por los dos hermanos para venir a España . Sobre la situación de las mujeres a las que explotaba , Aline aseguró que la casa en la que residían “era un campo de batalla: entraba quien quería y salía quien podía”. La fiscalía pide penas de mas de seiscientos años de prisión y elevadísimas indemnizaciones para las víctimas del clan.