Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Ratos de charla

La reflexión de Ana Díez, médico de familia

OPINIÓN | Ratos de charla

OPINIÓN | Ratos de charla

00:00:0003:00
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

Ahora que ha acabado el verano y con él las vacaciones y el tiempo libre para la inmensa mayoría de gente, vuelvo a reflexionar sobre cómo empleamos el tiempo.

Hay tantas, tantísimas ofertas para ocupar el tiempo libre, para compartirlo, para disfrutarlo solo o acompañados que, en ocasiones, nos perdemos en ellas y no vemos otras más sencillas, más baratas y, muchas veces, más satisfactorias. Como dice el título de esta reflexión, me refiero a los ratos de charla. Y digo charla. No hay que preparase ningún tema especialmente como si fuéramos a dar una conferencia o tuviéramos que aprobar un examen.

Solo necesitamos otra u otras personas afables, con ganas de hablar y de escuchar, porque también es importante escuchar. Hay quien habla y habla sin parar. Tanto que, cuando otra persona intenta entrar en la conversación, el hablador gira la cabeza para dirigirse a otro interlocutor. Así nunca se entera de lo que le están contando. Y recordemos que, sea o no interesante para el que escucha, lo es y mucho para el que habla. Y eso es motivo más que suficiente para prestar atención.

Yo me considero una afortunada. Una persona terriblemente afortunada porque tengo mucha gente a mi alrededor que comparte conmigo estupendos ratos de charla. Y el verano se presta a ello. Desde la mañana hasta la noche he compartido maravillosos ratos de charla con mis seres queridos. Estar de vacaciones permite largas sobremesas después del desayuno, tras la comida y, por supuesto, al final del día, cuando hace fresquito que alivia del tórrido calor del verano.

Por cierto, he dicho charlas con seres queridos y no quiero que nadie se equivoque con este término. Son seres queridos la familia, por supuesto, pero también, y sin ninguna duda, los amigos, que siempre están ahí para echar una parrafada, para poner a nuestra disposición sus orejas y sus oídos, que recogen y transmiten hasta el cerebro todas las ondas sonoras, para que este las interprete y elabore la respuesta adecuada. Que para eso se habla y se cuentan las cosas. Si no esperáramos una respuesta por parte del otro, se lo contaríamos a una pared, porque hasta un perro parece que responde a lo que decimos.

Estos momentos tienen un valor incalculable, valor emocional, que no se compra con dinero y que mejora los sentimientos. Ayuda a eliminar las tristezas y a aumentar las alegrías, porque cualquier cosa buena sabe mucho mejor si se comparte.

Una buena charla también ayuda a tomar decisiones porque otros aportan ideas que quizás no se nos habían ocurrido y, por ello, pueden abrirnos los ojos cuando nos hemos empeñado en ver las cosas únicamente desde nuestra perspectiva o no encontramos solución a nuestros problemas.

No hace falta nada especial. Simplemente hay que poner intención y fomentar estas situaciones, sin ruidos externos.

Podemos proponernos para este curso que empieza buscar más ratos de charla. Que el invierno y el frío también lo favorecen. Cambiaremos el entorno porque nos meteremos en casa en vez de hacerlo en la calle, el refresco por el café calentito y, seguramente también los “charlatanes”. Así tendremos la sensación de que el período vacacional se ha prolongado. O mejor dicho, así disfrutaremos plenamente de todo lo que nos ofrece la vida.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir