La vida sigue igual
La opinión de Pablo Quesada
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Hoy por Hoy Andújar (13/06/2018)
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Andújar
Lo bueno que nos ofrece este calendario que hemos heredado de nuestros abuelos romanos es que nos otorga dos finales de año, dos momentos clave en los que celebrar con quienes nos rodean la alegría de haber llegado hasta el final de un nuevo hito, a la par que reflexionar sobre lo hecho y plantearse objetivos para el nuevo periodo que se inicia. Curiosamente -o tal vez no, que los antiguos eran bastante sabios- ambos momentos coinciden con los solsticios, ese momento astronómico en el que el sol parece estarse quieto sobre la línea del horizonte. Así que, si en ese momento de pausa solar de finales de diciembre celebramos el final del año natural, en la otra pausa, la de junio, también celebramos el final de otros años, de otros cursos, del académico, de temporadas deportivas, de ciertas cosechas, o también el final del curso político.
Andújar no ha escapado a este particular fin de año. En diversos medios de comunicación hemos podido escuchar y leer las valoraciones de distintos representantes municipales, algunos ya proclamados como próximos. Para unos, lo que hasta hace tres años iba muy mal, ahora va muy bien; para otros, lo que hasta hace tres años iba muy bien, ahora va muy mal. Unos presentan como méritos actividades culturales y deportivas y las obras que se han hecho en ciertas calles de la ciudad; otros presentan como demérito que las obras que hicieron se han dejado deteriorar y la pérdida de oportunidad de otras que se han dejado de hacer. Y así podíamos seguir en ese ping-pong dialéctico hasta la saciedad.
¿Qué hay de cierto en lo anterior? Pues lo cierto es que, como suele ocurrir, la actual corporación municipal ha hecho algunas cosas bien y otras no tan bien. Como hizo la anterior, y como hacen todos los gobiernos, sean de Andújar o de cualquier otro sitio. Lo importante es contrapesar en la balanza si los aciertos pesan más que los errores, especialmente en lo que resulta esencial.
Y en lo esencial, podemos decir sin miedo a equivocarnos que, parafraseando la canción, la vida en Andújar sigue igual, que al final las obras quedan y las gentes se van. Y ese es el problema, que las gentes de Andújar se van, que empezamos a vivir una tendencia preocupante de pérdida de población porque las obras quedan, sí, quedan pendientes de hacer. Y no me refiero a las obras de arreglo de calles, que esas sí se hacen gracias a los fondos de otras administraciones, especialmente las europeas; sino que quedan pendientes las obras y reformas que pueden dar un futuro esperanzador de empleo y prosperidad a nuestros vecinos. Ahí queda lo que unos llamaron Innovandújar y ahora otros llaman Área Logística, pero que pasan los años, pasa la vida y ahí sigue todo muy virtual y nada real. Ahí siguen deteriorados los polígonos industriales -el último en quejarse el de la Estación, que no aguanta más-; ahí siguen las tasas de empleo que sólo se mantienen en tasas inasumibles por lo que cierta ministra de aciago recuerdo calificó como “movilidad exterior”. Y así podíamos seguir analizando lo esencial.
Decía El Principito que lo esencial es invisible a los ojos. Parece que estuviera hablando de Andújar, donde las mejoras en lo esencial siguen sin ser visibles.
- PABLO QUESADA