León carece de vocación emprendedora
La opinión de Fernando Aller

La opinión de Fernando Aller (13/12/2016)
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
León
León carece de vocación emprendedora. Es decir, las personas en edad de trabajar prefieren un sueldo de funcionario, aunque sea menguante, que asumir el riesgo de una empresa propia. Una tendencia que se ha incrementado en el último año
Un estudio realizado por la Universidad de León, dentro de una macroencuesta en la que han participado más de 70 países, demuestra que aquí ha aumentado el pesimismo a la hora de plantearse crear una empresa o simplemente iniciar una actividad laboral como autónomo, asumiendo por igual riesgos y beneficios, que de eso se trata.
Se habla de que no se dan las condiciones objetivas que se demandan, como mayor facilidad para obtener créditos, menos burocracia y mayor apoyo institucional. Como siempre, los culpables son otros.
Uno tiene la impresión de que todas estas cuestiones no son otra cosa que excusas de mal perdedor. De hecho, más de la mitad de los que expresan su intención de crear una empresa lo hacen acuciados por la necesidad, porque no hay otro tipo de empleo, y no por vocación. Y para que esto cambie es necesario que se den condiciones objetivas, sin duda, pero sobre todo resulta imprescindible que cambie la mentalidad de una sociedad tradicionalmente conservadora, con vocación de súbdito y lacayo y no de líderes amantes del riesgo.
Y esto solo se consigue cambiando los hitos de la formación, de la educación desde la base. Y en eso tampoco hay cambios.