Una familia okupa con cuatro hijos menores podría acabar en la calle
Desde hace algo más de dos años no tienen trabajo y ningún tipo de ingreso. Desde entonces se han visto obligados a ocupar una casa en el barrio de Escaleritas, en la capital grancanaria
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EFE
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Las Palmas de Gran Canaria
Alexandra y su marido escaparon hace cerca de una década de la miseria de Hungría. Llegaron a Gran Canaria buscando un futuro mejor para sus cuatro hijos pero se encontraron de cara con la crisis. Desde hace algo más de dos años no tienen trabajo y ningún tipo de ingreso. Desde entonces se han visto obligados a ocupar una casa en el barrio de Escaleritas.
Bankia, entidad a la que pertenece la vivienda, les ha denunciado. Mañana el matrimonio se enfrenta a un juicio penal por usurpación. Les piden 1400 euros de multa y el desalojo en 15 días. La familia que encontró la casa totalmente abandonada, asegura que llevaba cerrada ocho años. Su situación es desesperada y ya han pedido ayuda a todas las instituciones. "Espero que el Gobierno al final nos ayude porque hemos pedido alquiler social, pero dicen que no hay casas", afirma Alexandra. A esto añade que eran beneficiarios de una ayuda al alquiler que recibían del Ayuntamiento capitalino cada tres meses, pero que los vecinos de la comunidad "no querían esperar".
Los pequeños, dos niños y dos niñas de entre 6 y 15 años, no son conscientes de la situación. Todos están escolarizados y son muy buenos estudiantes. Alexandra subraya que "menos mal" que ellos no entienden lo que ocurre, aunque "sí se asustaron mucho cuando cambiaron la cerradura". A esto se le añade que viven de la caridad de sus vecinos, quienes son para ellos como "una verdadera familia".
Desde el Gobierno regional, la viceconsejera de Políticas Sociales, Isabel Mena, afirma que la familia no se quedará en la calle. "Lo que hacen las Administraciones públicas es buscar una alternativa habitacional y a la vez negociar con la entidad financiera para que los mantenga en esa vivienda hasta que exista esa alternativa, porque los menores han de estar en una casa", ha afirmado.
Alexandra, licenciada en Bellas Artes y con un 40% de misusvalía auditiva no ha perdido la esperanza. Su marido, transportista espera encontrar pronto un trabajo y asegurar un techo a sus cuatro pequeños.