Los refugiados caninos llegan a su destino
Los 21 animales trasladados por Astrapex llegaron a Belgica, Holanda y Francia
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Refugiados caninos llegas a sus hogares / José Luis Hernández
Plasencia
Tras más de 24 horas de viaje desde que salieran en Villanueva de la Serena (Badajoz), y tras pasar por Plasencia (Cáceres) para recoger el resto de animales el furgón de la Asociación de Transporte de Animales de Extremadura (Astrapex) llega a Tentre (Belgica) a la sede de la Asociación Galgo Save Belgium.
Antes, muy de madrugada, en el entorno de Burdeos descendieron algunos de los animales en la casa de una voluntaria frances, a donde acudirán a recogerlos los adoptantes.
En la puerta de la clínica veterinaria de Dominique e Iván, que hace de cuartel general de la Asociación esperan voluntarios belgas y españoles. Espectantes y siguiendo por una aplicación dónde está el furgón. Cuando hace su aparición en la brumosa mañana belga comienza el movimiento.
Los voluntarios saludan a Fátima y Lucia, las dos conductoras que se han alternado durante toda la noche para llegar al destino y comienzan a descender los animales, se les identifica y pasan a la consulta para realizar un primer examen veterinario y arreglar la documentación. Los perros con destino a Holanda como Gema, Lucas, Sisi, Lola, Frodo, Juanito, Boris... dan un pequeño paseo para estirar las patas antes de anfrontar la última parte del viaje.
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Voluntarios de Galgo Save Belgium a la espera de la llegada del furgón de Astrapex que traslada a 21 animales abandonados de Extremadura a Bélgica, Holanda y Francia. / Cadena SER
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Voluntarios de Galgo Save Belgium a la espera de la llegada del furgón de Astrapex que traslada a 21 animales abandonados de Extremadura a Bélgica, Holanda y Francia. / Cadena SER
Lucia y Fátima descansan mínimamente, recobran fuerzas con un desayuno y prosiguen ruta. Quedan algo más de 250 kilómetros pero se hacen ya muy pesados. En la parte trasera del furgon los pequeños Frodo y Juanito no paran de jugar en la jaula que comparten, y ambas conductoras controlan por el odio que el juego no pasa a mayores.
La distancia sigue subiendo en el cuentakilómetros y pasado el mediodía el furgón llega a las estrechas calles dónde se encuentra la sede de la asociación holandesa La Vida. De una casa sencilla, igual a las de todas la de la calle, comienzan a salir los adoptantes y los voluntarios de la Vida en cuanto el furgón termina de aparcar.
En plena calle los adoptantes se arremolinan tratando de ver a su nueva mascota, al nuevo compañero de la casa y poco a poco van descendiendo los animales y van a parar a los brazos de los adoptantes. Estrenan arneses, correas y juguetes, prueban nuevas caricias y nuevo idioma, aunque todavía atienden al idioma español.
En el interior de la casa se comienzan a firmar los documentos de adopción, a entregar los pasaportes, las pruebas veterinarias. Una vez cumplido el trámite, comienzan los paseos, prosiguen las caricias y la alegría de los perros por dejar la que ha sido su hogar durante 36 horas. Ahora irán a sus nuevos hogares, a sus nuevas casas, a recorrerlas y conocerlas y empezarán una nueva vida.
Una vida en un hogar, con cariño, con paseos, con mimos y atenciones. Atrás dejan meses e incluso años en las protectoras extremeñas donde la voluntad puede más que las infraestructuras y los recursos. Abandonan recintos en los que se comparte comedero y bebedero entre varios perros, en el mejor de los casos con alguna visita diaria de voluntarios que limpian e higienizan los cheniles y de paso dan algún mimo a los animales. Los refugiados caninos llegan a su nueva patria y a su nuevo hogar con la esperanza de un futuro mejor.
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Juanito con su nueva familia sigue mirando con resquemor el furgón de Astrapex que le ha llevado de Extremadura a Holanda / Cadena SER
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Juanito con su nueva familia sigue mirando con resquemor el furgón de Astrapex que le ha llevado de Extremadura a Holanda / Cadena SER
Fátima y Lucia cargan las ayudas en forma de pienso, medicinas y material antes de volver a subir al furgón. Quedan más de 2.000 kilómetros de regreso al hogar, pero la misión, la de este mes, ya se ha cumplido.