"Hijas de la comedia": convertirse en actriz en la cárcel para encontrar una segunda oportunidad
La compañía Yeses lleva a Madrid su producción "Hijas de la comedia", una obra feminista representada por mujeres presas
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Convertirse en actriz en la cárcel para encontrar una segunda oportunidad
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Madrid
Eva es una de las actrices de la compañía de teatro Yeses. Ensaya sobre las tablas a su personaje, Josefa, una mujer del siglo XVII que lucha por ser actriz de comedias mientras intenta salir de una relación de maltrato. Reconoce que ella se siente identificada con la mujer a la que interpreta, que ella ha pasado por una situación similar. Sonriendo, afirma: "darle voz es liberador". Subida al escenario solo es Josefa, pero cuando vuelve a su realidad, es una de las mujeres presas del centro penitenciario de Alcalá Meco.
Elena Cánovas fundó la compañía en 1985, en Yeserías, la antigua cárcel de mujeres de Madrid. Desde entonces, cerca de 600 internas en esa prisión, la de Carabanchel Mujeres y el centro Penitenciario de Madrid I Mujeres en Alcalá de Henares han pasado por sus ensayos. Cuenta que cuando empezaron a aparecer en los escenarios, las actrices tenían que ir esposadas prácticamente hasta colocarse tras el telón. En cuarenta años Yeses ha sido testigo de la evolución del sistema de prisiones, cuarenta años en los que ninguna de las actrices ha vuelto a reincidir tras terminar su condena. Su última obra, "Hijas de la comedia", ha llegado al centro de la capital de la mano del Teatro Pavón.
Para las mujeres que se introducen en la compañía, el momento de reunirse para aprender su texto e interpretar es una ruptura con la rutina de la vida en prisión, el único lugar donde consiguen evadirse. Rubi es otra de las mujeres que participa en la obra, se encarga de la escenografía: "Entras por esa puerta y piensas: 'fuera ya no hay nada, y ahora salgo y me voy a mi casa'".
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Hay incluso quien, habiendo recuperado su libertad -aunque solo sea parcialmente-, vuelve todas las semanas para ensayar. Es el caso de Julia: está en un régimen de semilibertad en un Centro de Reinserción Social, pero sigue comprometida con la compañía y con su capacidad para transformar la imagen que la sociedad tiene de las mujeres que han pasado por prisión. Ella habla claro sobre los programas de reinserción social: "Es todo una mentira. Tú tienes sellado 'presa', tienes antecedentes penales, esto te cierra las puertas y estás manchada". Pero el teatro, afirma, es diferente: "Hemos sentido el cariño del público y sus aplausos, nos hemos sentido integradas en la sociedad".
Para Catalina el arte de la interpretación va más allá: también es transformador para sí misma. Habla de un sentimiento de superación, de fortaleza y de reinvención. Su familia vive en Colombia, y les enseña orgullosa fotos y vídeos en el escenario. Afirma que siempre le ha gustado el teatro como espectadora, pero que nunca se había imaginado capaz de estar entre bambalinas. "Hemos cometido un error, un delito, pero se puede cambiar; y lo primero es demostrárnoslo a nosotras mismas". Es, afirma Catalina, lo que piden todas las mujeres que cumplen condena: "Una segunda oportunidad".