Bares integradores, libres de clasismos y wokes
La Firma de Guillermo Flores
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"Bares integradores, libres de clasismos y wokes", la Firma de Guillermo Flores
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Palencia
A pesar de las redes sociales, los bares seguimos siendo el principal punto de encuentro para socializar. Yo que estoy en este negocio y desde la atalaya que me ofrece pasar tantas horas y observar las cosas mientras pongo música, llego a la conclusión de que la mayor parte del público, la mayor parte de nuestros clientes, son personas tolerantes e integradoras, pero en algunos casos se huele en el ambiente cierto clasismo e incluso aires de discriminación.
Lo explicaré mejor con 3 casos, 2 de ellos rutinarios en donde he apreciado cierto punto de rechazo con el que no estoy en absoluto de acuerdo, máxime si además soy yo el que marca las normas en mi negocio.
El primero ocurrió este fin de semana, con el sonado congreso regional socialista en el que más de 500 personas foráneas vinieron a nuestra ciudad y doy fe que se les vio consumiendo y disfrutando de la hostelería palentina. Nosotros haciendo gala de nuestra hospitalidad les dimos la bienvenida a través incluso de las pantallas de televisión del local, gesto que agradecieron.
No les pareció igual de bien a algunos clientes habituales que nos echaron en cara este hecho, uno de ellos muy ofendidito nos amenazó incluso con no volver.
En nuestro local son bienvenidas todas las personas que se comportan con educación y respeto, con independencia de su ideología, faltaría más. Que no me guste lo que está haciendo con el sector empresarial y los autónomos nuestro gobierno central, no significa que no admita en el bar a la ministra de Trabajo, todo lo contrario, aprovecharía para echarle algunas cuentas o comentarle casos diarios.
Otra cosa distinta es la discriminación racial, que a veces me encuentro, aunque gracias a dios con cuentagotas, hacia determinados colectivos.
De vez en cuando nos visitan grupos de chicos y chicas, amigos y familias de etnia gitana que llegan, se toman su copa, su cocktail o su batido, que nos piden una de Los Calis, que disfrutan sin molestar a nadie y como curiosidad os diré, que a alguno de estos grupos les llamamos “Las Kardashian”, porque más guapas y arregladas no pueden venir. Aun así, siempre escuchamos a clientes clasistas decirnos que tengamos cuidado porque así perderemos clientela.
Y el último caso, es el de un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual, en cualquier caso personas con necesidades especiales, personas que seguro tienen algo único que ofrecer, que suelen venir casi todos los sábados media horita antes de medianoche, y acompañados por un par de tutores se toman un refresco, bailan con entusiasmo y ligan, que les veo yo, y se lo pasan bien, porque también tienen derecho, a pesar de que a algún grupito de clientes que aparece por el local les incomode y den media vuelta porque no les gusta mezclarse, algo sencillamente cruel.
Yo les aseguro que no les cambio y que me satisface como persona y como profesional ser un bar integrador, capaz de dar fiesta a todos huyendo de estereotipos, clasismos y wokes.