Sentimiento de pertenencia
La Firma de Borja Barba

"Sentimiento de pertenencia", la Firma de Borja Barba
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Palencia
La Fundación para la Promoción de los Valores y la Identidad de Castilla y León, constituida el pasado año 2024 para asumir determinadas funciones anteriormente asignadas a la Fundación de Castilla y León, sustituta a su vez de la ya desaparecida Fundación Villalar, y perdonen por todo este galimatías, ha anunciado días atrás que las celebraciones con motivo del día de la comunidad incluirán este año una serie de conciertos gratuitos repartidos por toda la geografía regional. Rosario Flores, Carlos Baute, Pastora Soler, Bebe, Rulo y la Contrabanda, Camela o Miss Cafeína son algunos de los artistas que el próximo día 22 de abril, en la víspera del festivo autonómico, se subirán al escenario en hasta doce localidades castellanas y leonesas. Ni uno solo de todos ellos con vínculo alguno con la región. Ni uno solo de todos ellos interesados en tocar su fibra sensible a través de sus canciones para que usted se sienta más palentino. O más pucelano. O más burgalés. O más castellano.
Se da la circunstancia de que la antedicha Fundación, por chocante que les pueda sonar, pegó un volantazo hace unos años cuando decidió cambiar los objetivos perseguidos, al tiempo que trataba de desvincularse de la población de Villalar de los Comuneros. Si recién constituida se enfocaba en la promoción del sentimiento de pertenencia a Castilla y León, apoyándose en el cultivo de un sentimiento identitario, en 2020 dio un paso hacia la ambigüedad centrando esfuerzos en el carácter social y cultural de la Fundación, trabajando, y recojo palabras textuales de su escueta página web, ‘en la consolidación y el desarrollo de la convivencia democrática y el progreso social en Castilla y León’. Una vaguedad con todas las trazas de ser un totum revolutum idóneo para encajar cualquier mandanga, por inverosímil que resulte.
Hay un problema en dejar la evolución de las instituciones sociales a merced de los caprichos del azar, y es que el azar, como decía Albert Camus, jamás ha tenido compasión de nadie. Esta elefantiásica comunidad nuestra, este océano con nueve islas amuralladas y heterogéneas, sigue sufriendo por ser gobernada por quienes no la tienen amor. Por quienes no la comprenden y no afianzan su vínculo emocional con ella. Por quienes buscan su identidad lejos de donde podrían llegar a encontrarla. Nuestra salvación pasa por apreciarnos a nosotros mismos. Y por que, a fuerza de mirar hacia adelante, no perdamos nunca de vista la realidad de quiénes somos y de dónde venimos.