Alfredo Megido, talento dentro y fuera del campo
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Gijón
La sección Manfredoteca descubría la semana pasada el cariño que el popular periodista Íker Jiménez profesa por el Sporting de los años 70 y, en concreto, por Alfredo Megido, al que calificó como el 'George Best' español. Manfredo Álvarez ha profundizado en el último capítulo de la 'Manfredoteca' en la carrera deportiva de este exfutbolista rojiblanco, un hombre que pudo ser una estrella mundial del fútbol pero su carácter indomable acortó la trayectoria hasta los 30 años.
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Megido presentaba todas las condiciones ideales para ser una estrella como delantero: se movía con habilidad por las tres zonas de ataque, era muy rápido, fuerte, con un gran regate, vertical, buen disparo y facilidad para el gol. Talento puro. Nació en Sevilla casi por casualidad, pero se crió en Llaranes (Avilés). Le encantaba el rock y llegó a tocar la guitarra en un grupo musical. Su estética llamaba la atención por el pelo rizado, muy largo, bigote y cadenas al cuello.
El atacante andaluz llegó al Sporting procedente del Ensidesa en 1971 con tan solo 19 años. En 1975 fue traspasado al Granada, para después jugar en el Betis en dos etapas -ganando la Copa del Rey en una final histórica ante el Athletic de Bilbao en 1977-, Girondins de Burdeos, Málaga y finalmente tres temporadas en el Hércules. Megido fue un verso suelto. Tan grande como falto de constancia, dentro y fuera del terreno de juego, aunque a él siempre le molestó ese sambenito.
En este capítulo se desvelan algunas anécdotas, especialmente una inolvidable ocurrida el seis de enero de 1974 por un cruce de palabras con el histórico Santiago Bernabéu, entonces presidente del Real Madrid, tras marcar dos golazos en Chamartín.