El Molinón, sede del Mundial 82

Gijón
La última entrega de la cuarta temporada de la 'Manfredoteca' dedicó un segundo capítulo al 40º aniversario de la celebración en Gijón de la primera fase del Mundial de Fútbol de 1982. El pasado miércoles se recogieron los detalles más relevantes del histórico tongo entre Alemania y Austria (1-0) y esta vez Manfredo Álvarez se centró en algunas curiosidades organizativas.
El nombramiento de El Molinón como sede principal de la primera fase no encontró un camino sencillo. La FIFA exigía una importante reforma y ampliación del estadio gijonés pero el alcalde local José Manuel Palacio no veía clara la inversión. Manuel Vega-Arango desbloqueó las negociaciones gracias a la intervención de Marcelo Palacios, vicealcalde socialista de la primera corporación municipal democrática tras la dictadura franquista.
El entonces presidente del Sporting subcampeón de Liga en Primera División recordó esas reuniones en el Ayuntamiento de Gijón y la concentración de Alemania en la Escuela de Fútbol de Mareo. Las pernoctaciones solo duraron por unos días debido al plante de los jugadores germanos porque se aburrían. La expedición se trasladó al Hotel Príncipe de Asturias, en pleno paseo de la playa de San Lorenzo, y después solo fueron a las instalaciones rojiblancas a entrenar. Además, la FIFA exigió a la Federación Española que cada selección tuviera un delegado nombrado por las federaciones territoriales para resolver cualquier contingencia.
El gijonés Carlos Ruiz, vicepresidente de la Federación Asturiana y años después directivo del Sporting con Ramón Muñoz como presidente, acompañó a Alemania desde su estancia en Asturias hasta la final frente a Italia en el Santiago Bernabéu (1-3).
Carlos Ruiz comentó algunos detalles sorprendentes: las extremas medidas de seguridad, que los alemanes salieron dos veces a cenar por Gijón y una simpática anécdota con el portero alemán Schumacher que estuvo a punto de no disputar la semifinal en Sevilla frente a Francia por un asunto de superstición.