Precios que no paran de subir y necesidad de viviendas que no existen: el complicado panorama inmobiliario de Zaragoza y Aragón
La capital aragonesa ha reunido a más de 100 agentes inmobiliarios que han analizado las perspectivas del mercado inmobiliario de segunda mano. Inciden en que hacen falta tanto medidas fiscales como más obra nueva, que también es cara

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Zaragoza
Estamos ante la mayor crisis de acceso a la vivienda de segunda mano de los últimos años, tanto en compra como en alquiler. Y los más afectados son las personas vulnerables. "Es inviable", señala Ángela Sebastián, presidenta de Aportalia, la asociación que agrupa a 17 agencias inmobiliarias aragonesas y que concentra el 10% de la cuota de mercado en la ciudad de Zaragoza. "Lo que más me preocupa es la gente que no tiene recursos, porque el que va a comprar, medianamente tiene el apoyo de los padres o ha tenido un ahorro del 20 o 30 %".
Así lo han puesto de manifiesto más de 100 profesionales del sector inmobiliario, que se han reunido hoy en Zaragoza. Piden medidas fiscales para facilitar el acceso a la vivienda mientras los precios no paran de subir.
Precios de subida y viviendas que no existen
Según datos de Aportalia, el precio medio de la vivienda de segunda mano en la capital aragonesa en el año 2024 se situó en 2.013 euros/metro cuadrado, casi un 7% más respecto a 2023. La media en España es fue casi del 8 y medio por ciento. Unos precios que frenan el acceso a un hogar digno y asequible, que no existe para compra.
"Ahí es donde tenemos la gran batalla, con gente que tiene pocos ingresos económicos, que no pueden tener una ratio de endeudamiento de más del 30% y necesitamos piso de hasta 150.000 euros que no existen, ni siquiera en protección oficial, que también es muy cara", apunta Ángela Sebastián.
Y en alquiler, el arrendatario no tiene seguridad jurídica para evitar tener que asumir los impagos. De hecho, aseguran los agentes inmobiliarios, los propietarios rechazan determinados perfiles. Aun así, las ofertas vuelan. "Tú das de alta un inmueble hoy, ahora, en esta misma mañana y puedes tener en media hora 100 demandas; es una barbaridad, llevo 25 años en la profesión y jamás lo habíamos vivido".
Lo más demandado en Zaragoza es el centro y el eje del tranvía, desde Valdespartera hasta el Actur, y se están desarrollando Mirabueno y Cuarte, aunque los precios altos llegan a otros distritos. "Depende, evidentemente, de las condiciones y el estado del inmueble pero estamos ya que da igual" porque "un cuarto sin ascensor en Torrero te puede costar hasta 600 euros y pico".
Mayor seguridad jurídica, incentivos fiscales y más vivienda nueva
No hay vivienda suficiente. Por eso, señalan son necesarios incentivos fiscales y una mayor seguridad jurídica para los arrendadores y un incremento en el parque de vivienda protegida, que también es cara. Pero, atención, hay otra debilidad: no hay mano de obra suficiente para construir y rehabilitar.
Entre las medidas, la Federación de Asociaciones Inmobiliarias piden la reducción del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales al 2,5 por ciento para quienes adquiera una vivienda.
En España la media está en torno a un 7,4 por ciento; en Aragón, se aplica de forma progresiva, entre el 8 y el 9%. Pero proponen más medidas de forma inmediata. José María Alfaro, presidente de FAI, apunta que "hay que incentivar al que tiene una propiedad para que la ponga en alquiler de larga estancia, al que la tiene cerrada que la rehabilite con ayudas para sacarla al mercado y, sobre todo, favorecer las dinámicas con una menor presión fiscal".
Además, hace falta construir más. "No se ha construido obra nueva suficiente y pasamos de construir en el año 2007 más de 600.000 viviendas, que era una locura, a construir 70.000, casi un 90% menos, y este año [2024] por primera vez se ha pasado de las 100.000 unidades de obra nueva pero según el Banco de España, para paliar el déficit que creación de hogares hacen falta alrededor de 250.000 viviendas al año y eso está lejos de ser una realidad".
Esto, a corto plazo. A medio y largo plazo, proponen cambios en la ley del suelo y una mayor agilidad en los planes urbanísticos.