Viacrucis del Consejo General de Hdades y Cofradías de Arahal, presidido por la imagen del Santo Cristo de la Misericordia
Rafael Martín, cronista Oficial de la Ciudad de Arahal


Arahal
Después de unos días en los que Don Carnal ha llenado de alegría y color las calles de Arahal, con fiestas, risas y espectáculos inolvidables, nos despedimos de su espíritu festivo. Gracias a la excelente programación de la Delegación de Cultura y Festejos del Ayuntamiento, hemos disfrutado de un Carnaval vibrante y lleno de magia.

Viacrucis del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Arahal 2025
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Pero ahora, con la llegada del 5 de marzo, es Doña Cuaresma quien toma el relevo. Su presencia marca el inicio de un tiempo de reflexión y recogimiento, dejando atrás el bullicio para dar paso a la penitencia.
Así es el ciclo de la vida arahalense, donde cada etapa tiene su momento y su significado. ¡Seguimos adelante, compartiendo con vosotros cada paso de esta tradición!
Desde ese día, iniciamos un tiempo de reflexión y preparación espiritual para la celebración de la Pascua. Es un período de penitencia, ayuno y conversión, en el que los creyentes buscamos acercarnos a Dios y recordar el sacrificio de Jesucristo.
En Arahal, la Iglesia y dentro de ella, el Consejo General de HH y CC y las Hermandades Penitenciales juegan un papel fundamental en esta etapa, organizando numerosos actos que nos preparan para la Semana Santa. Entre ellos, destacan la Imposición de la Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma, la presentación de carteles conmemorativos, cultos internos, besamanos y besapiés, meditaciones, el pregón cuaresmal, ensayos de costaleros, preparativos de procesión, el reparto de papeletas de sitio, así como acciones de caridad y formación.
Y, por supuesto, uno de los momentos más significativos: el Vía Crucis organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías, un acto de profunda devoción que quiero destacar especialmente en este comentario.


Este año celebramos el trigésimo octavo aniversario de un acto que, en su momento, se incorporó a los numerosos eventos cuaresmales de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena y de las Hermandades de Arahal.
Fue en el año 1987, cuando, por primera vez en nuestra localidad se organizó el Via Crucis, como un acto a programar dentro de la Cuaresma en Arahal, potenciando así la oración y la meditación, representando un momento significativo del sufrimiento de Jesús, como su encuentro con la Virgen, la ayuda de Simón de Cirene o su caída bajo el peso de la cruz. ´
Ese primer Vía Crucis fue organizado por la Hermandad de la Misericordia y tuvo como protagonista al titular de la citada Hermandad, el Santo Cristo de la Misericordia,, al coincidir el citado año con el cincuenta aniversario de esta carismática escultura de Antonio Castillo Lastrucci.




A partir de este año, este acto se institucionalizó en este período cuaresmal, con la participación de las restantes Hermandades existentes entonces: La Hermandad de Jesús Nazareno, de la Esperanza y la del Santo Entierro, hasta que se constituyó el Consejo General de HH y CC, tras la aprobación de sus Reglas el 13 de junio de 1991, quien asumió al siguiente año la coordinación del mismo.
Fue el viernes, día 3 de abril del citado año de 1987, cuando la imagen salió de la iglesia del Santo Cristo, a las ocho y media de la tarde hacia la parroquia de Santa María Magdalena, celebrándose las estaciones en ambos templos. Fue un recorrido breve, pero cargado de emoción, acompañado por una gran multitud de fieles y devotos que llenaron las calles con su fervor.


Este año, este Via Crucis estará presidido también por el Señor de Arahal, por la imagen del Santo Cristo de la Misericordia, muestra viva de la fe arraigada en el pueblo, que ha sido y es centro de una profunda devoción, especialmente en momentos de recogimiento, como este acto, donde el silencio y la solemnidad marcan el caminar de los fieles.
Este viernes, día 14 de marzo numerosos devotos verán en él una oportunidad de reflexión y de oración, reforzando así su vínculo con la Misericordia de Cristo, reafirmando así el papel de esta imagen como un símbolo de fe, consuelo y tradición, trascendiendo generaciones y fortaleciendo la identidad religiosa de la localidad.
Su presencia por las calles de Arahal rememorará tantas y tantas situaciones vividas a lo largo de la historia, en las que esta imagen devocional ha dado respuesta a tantas situaciones, haciéndose eco de las numerosas rogativas en las que se reflejaban los acontecimientos vividos por nuestro pueblo ; unas rogativas pro salutis, que fueron numerosas, hasta en ocho ocasiones en el siglo XVII o diez en el siglo XIX para poner fin a la existencia de calamidades o las graves enfermedades, como la epidemia de peste que apareció en muchos momentos ; otras para la petición de cese de las inclemencias meteorológicas, bien por sequía o por excesiva abundancia de lluvias que dificultaban enormemente las labores agrícolas, con las terribles consecuencias de hambrunas que pasó nuestro pueblo. A. a as1sgh, nueve rogativas hubo en el siglo XVII, ocho en el siglo XVIII y seis en el XIX.
El Vía Crucis y las rogativas reflejan la fe profunda del pueblo, su necesidad de Dios y la confianza en su misericordia. En la imagen del Cristo de la Misericordia, santo y seña de la identidad espiritual de Arahal, se condensa ese fervor inquebrantable. Cada mirada hacia su rostro sereno, cada oración susurrada en su presencia es testimonio de un amor que trasciende el tiempo y el sufrimiento.
Este próximo viernes, cuando la noche caiga sobre Arahal y el silencio se rompa con el eco de pasos humildes, los fieles buscarán en Ti, Señor, el consuelo para sus almas. En la penumbra, tu rostro se alzará como un farol encendido, iluminando las sombras del corazón cansado. Siempre hay en tu mirada una ternura infinita, un susurro callado que abraza al que sufre, al que teme, al que espera.
Pero en medio de las heridas del alma por esas ausencias, en muchos casos inesperadas, por las enfermedades u otras situaciones, que dejan cicatrices invisibles pero profundas, también hay un aprendizaje silencioso. Aprendemos a valorar el presente, a aferrarnos a los recuerdos que nos sostienen, a encontrar fuerza en nuestra fe y en el amor de quienes permanecen a nuestro lado. Aunque el alma quede herida, el tiempo y la esperanza tienen el poder de sanar, y de recordarnos que, incluso en la adversidad, siempre hay luz.


Esa luz que se hará visible en tu caminar por las calles de un pueblo rendido a tu amor. Cada latido será un rezo, cada suspiro, una súplica. Tus manos, atadas a la columna flagelatoria, no condenan ni hieren, solo acogen. Y en la brisa suave de la noche, tu misericordia se derramará como un bálsamo sobre todas las heridas del alma.
Este Vía Crucis no será solo un camino de penitencia; será la senda de la esperanza, el encuentro con el perdón. Cada paso, cada oración, cada lágrima enjugada será una ofrenda a tu amor infinito. Que en Ti, Cristo de la Misericordia, encontremos la paz que buscamos, la luz que nos guíe y el refugio donde nuestro corazón descanse para siempre.

