La Casa Natal celebra el 50 aniversario de la muerte de Picasso con la exposición ‘Las edades de Pablo’
La muestra, que se podrá contemplar hasta el 1 de octubre, ofrece un recorrido cronológico y estilístico por las diferentes etapas de la vida de Picasso
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La Casa Natal de Picasso celebra el 50 aniversario de la muerte del pintor con la exposición ‘Las edades de Pablo’
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Málaga
El Museo Casa Natal Picasso ha presentado este viernes la exposición ‘Las edades de Pablo’, en el marco conmemorativo del cincuenta aniversario del fallecimiento del artista malagueño. La muestra, que se podrá contemplar hasta el 1 de octubre en la Sala de Exposiciones Temporales, ofrece un recorrido cronológico y estilístico por la obra de Picasso según las etapas que marcaron su vida, desde sus años de formación hasta su tiempo en compañía de Jacqueline Roque. Pinturas, dibujos, esculturas, cerámicas y fotografías sirven para poner de manifiesto a un Picasso atemporal y de vigencia permanente.
Con 58 obras procedentes del Museo Casa Natal Picasso, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museu Picasso Barcelona, Colecciones ICO, Fundación Málaga, Fundación Mapfre, Fundación Telefónica, Fundación Palau, la familia Arias y la colaboración de la Fundación ”la Caixa”, esta exposición festeja al artista desde su lugar de origen, donde su recorrido comienza. Así, ‘Las edades de Pablo’ enseña la vibrante capacidad de Picasso para seguir transmitiendo vida y emoción, a través de ocho secciones que reflejan sus etapas fundamentales. La exposición cuenta con el apoyo de la Comisión Nacional Española para la Conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Pablo Picasso como parte de la Celebración Picasso 1973-2023, con el respaldo de Telefónica como empresa colaboradora en España. La muestra se inaugura esta tarde a las 19.00 horas con visita gratuita para el público durante todo el fin de semana.
SECCIONES
La exposición arranca con ‘Años de formación’ que abre una litografía de Picasso realizada en 1945. En esta obra, el artista se autorretrata a los 15 años, durante la época en la que solía pasar los veranos entre Barcelona y Málaga, mostrando su añoranza de la capital malagueña. A continuación, se presenta una obra de la Fundación Palau que revela el trabajo que Picasso realizó al óleo en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, donde su padre era profesor. A estas obras les acompañan cuatro paisajes de Málaga pintados durante los periodos estivales en su ciudad natal, procedentes del Museu Picasso Barcelona.
Entre estos cuadros destaca ‘Alegoría de la Gloria’ (1895), un proyecto para un cartel que nunca se materializó. En el centro se encuentra una bandera de España con la palabra ‘Málaga’ en grandes caracteres, y a los lados se observa el escudo de la ciudad con sus colores institucionales, verde y morado, así como el perfil de su Catedral. A pesar de que Picasso empezaba a sentirse distanciado de la ciudad, ya que vivía en Barcelona y solo regresaba a Málaga en verano, seguía teniendo presente su lugar de origen.
La segunda sección, ‘Azul y rosa’, muestra seis de las quince estampas de la ‘Suite de los saltimbanquis’, la primera serie de grabados realizados por Picasso, con las técnicas del aguafuerte y la punta seca, que la Fundación Málaga cedió de forma indefinida al Museo Casa Natal Picasso. Estos grabados fueron realizados entre los veranos de 1904 y de 1905, en el momento de transición entre sus épocas azul y rosa. Destaca ‘El almuerzo frugal’ (1904), que constituye una de las mejores obras de la época azul, con figuras tristes y fatigadas. La muestra recoge también escenas de pobreza, retratos de mujeres y personajes circenses.
A continuación, el visitante accederá a la sección ‘Cubismos’, que tuvo varias manifestaciones en la obra de Picasso. Se presenta su inicio a través de tres páginas del cuaderno número 7, en las que se muestran bocetos para ‘La señorita de Aviñón’. Entre otras piezas, se exhiben dos libros ilustrados con grabados cubistas que fueron escritos por Max Jacob, amigo y compañero del pintor durante su estancia en París, uno de los cuales es acompañado por el dibujo de gran formato que Picasso hiciera de uno de los grabados, así como la témpera sobre papel ‘Arlequín y Polichinela’ (1924), siendo ambas piezas propiedad de la Fundación Mapfre.
Después de la época cubista, Picasso pasó a la etapa del Clasicismo, coincidiendo con su relación con la bailarina Olga Khokhlova, su primera esposa. En esta sección se combinan la línea clásica con temas de la antigüedad, como ocurre con ‘Las tres bañistas II’ (1923), agrupadas y situadas al modo de las tres Gracias de la mitología griega; la ilustración ‘Pintor trabajando observado por una modelo desnuda’ (1927-28) para ‘Le Chef d'oeuvre inconnu’ (‘La obra maestra desconocida’) de Balzac; y tres grabados de la célebre ‘Suite Vollard’. La quinta sección está dedicada a la época surrealista. Cuando André Bretón publica el primer manifiesto del surrealismo nombra a Pablo Picasso maestro del nuevo movimiento, ya que había realizado algunas obras siguiendo las líneas de la tendencia mucho antes de su llegada. Se encuentran aquí escenas de playa en las que las figuras han sido distorsionadas hasta el paroxismo.
Posteriormente, se exhibe ‘Tiempos de guerra’, que abarca dos conflictos: la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. La sección arranca con la pieza más valiosa de la exposición, un retrato al óleo de Dora Maar procedente de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid. Y es que fue su compañera sentimental quien contribuyó decisivamente a alentar la conciencia política del pintor en esos años convulsos.
Durante la Guerra Civil, el Gobierno de la República nombró a Picasso director del Museo del Prado. Aunque el artista aceptó el nombramiento, no regresó a España para asumir el cargo. Desde Francia, hizo numerosas declaraciones en las que mostraba su apoyo a la República.
En 1937, el Gobierno le encargó la creación de un gran mural para el pabellón de la Exposición Internacional de París. Durante la creación de ‘Guernica’, el pintor también realizó una carpeta de grabados llamada ‘Sueño y mentira de Franco’, de la que se produjeron 850 ejemplares en tirada general, además, de una reducida para los colaboradores más cercanos. El ejemplar que se puede observar en esta exposición es uno de esos 30 que el artista firmó a lápiz y que se encuentran en un papel más delicado. La pieza ha sido cedida por la familia Arias en París, concretamente por la nuera y la nieta de Eugenio Arias, el peluquero de Picasso.
En esta misma sección se exhibe una doble página del libro ‘Le Chant des morts’ de Pierre Reverdy que el genio ilustró con 125 litografías realizadas en dos semanas de marzo de 1948 y que son un gesto de rebeldía ante las exigencias del Partido Comunista Francés, en el que entonces militaba.
La sección ‘La alegría de vivir’ refleja el tiempo en el que Picasso decide instalarse en Vallauris, una pequeña localidad de la Costa Azul. Allí, conoce al peluquero Arias. Son años de disfrute, en los que el artista tiene la experiencia de volver a ser padre junto a François Gillot, que será representada como la musa de un tiempo feliz. Se encuentran litografías como ‘Joven inspirada por Cranach (Françoise)’ (1949), ‘Cabeza de joven (Françoise)’ (1947) y ‘La madre y los niños’ (1953).
Después de una tensa relación que duró 10 años y tras la publicación del libro de memorias ‘Vivir con Picasso’, en 1964, la pareja se distanciaría para siempre.
La siguiente etapa tiene como protagonista a Jacqueline Roque, la mujer que acompañó al artista hasta el final de sus días. Se casaron en 1961, una vez fallecida Olga Khokhlova. En ‘Los años de Jacqueline’ se encuentran obras como litografía ‘Retrato de Madame X (Jacqueline)’ (1953), en el que el artista muestra a su pareja con el cuello alargado delicadamente al estilo manierista del Renacimiento italiano.
También se descubren diferentes grabados. El más reciente es del año 1971, ‘Burdel. Habladurías, con loro, alcahueta y el retrato de Degas’, procedente del propio Museo Casa Natal Picasso. Esta obra representa una escena cargada de sensualidad y sexualidad, en marcado contraste con el deterioro físico de la celestina. En el lateral de la imagen aparece la figura del pintor Degas, a quien Picasso retrata con los rasgos de su propio padre, José Ruiz Blasco. El artista afirmó en numerosas ocasiones: "Cada vez que pinto a un hombre, pinto a mi padre".
El recorrido continúa con la obra ‘Peintre au travail’ (1964), propiedad de la Fundación Telefónica. Después, el público encontrará una fotografía de Juan Gyenes que muestra a Jacqueline en 1977, cuatro años después de la muerte de Pablo Picasso. En la imagen, ella ilumina con una lámpara una pintura, mientras le confiesa al fotógrafo: «Mira amigo…, el último retrato que me pintó Pablo, poco antes de dejarme sola…». Otra imagen tomada por Gyenes despide al visitante, mostrando a Picasso sentado en una escalera, evocando la figura del artista en el último peldaño de su vida.