La campaña de cítricos 21-22 se cierra con un balance negativo y con pérdidas en el mercado nacional e internacional
La Unió de Llauradors señala que ha sido una campaña en la que el sector se ha encontrado muchas dificultades
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Entrevista al secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris
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Llega a su fin la temporada citrícola en la provincia de Castellón. Una temporada marcada, un año más, por las pérdidas que ocasiona el 'cotonet', las limitaciones que supone la normativa de uso de fitosanitarios europea y la bajada de precios de las frutas. A estos problemas, que se han convertido en clásicos de la citricultura, se ha sumado en los últimos meses de campaña la crisis de costes derivada del conflicto en Ucrania.
Desde la Unió de Llauradors, el secretario general Carles Peris, asegura que la campaña 21-22 de cítricos ha sido una campaña "S-P-B", es decir, una campaña "Siempre Precios Bajos". Peris asegura que la campaña "no ha tenido ningún aspecto positivo".
En este sentido, ha destacado que el consumo interno ha bajado un 15% respecto a la media de otros años y las exportaciones han bajado alrededor de un 12%, en general. En el caso de las mandarinas y las clementinas, las pérdidas han sido menores, del 4%.
Peris asegura que a pesar de que el balance final "no ha ido tan mal como se preveía, los datos son negativos". Al principio de la campaña, se estimaba que el aforo de cítricos en Castellón fuera un 28% inferior al año anterior y, finalmente, ha sido del 25%. Aun así, el dato es "muy preocupante".